“Quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto” (Lc 24,49)
- Estas son las últimas palabras de Jesús antes de su ascensión a los cielos. ¿Por qué pedía a sus discípulos que permanecieran en Jerusalén?
- ¿Era prudente permanecer en aquella ciudad en la que su Maestro había sido denunciado y condenado a muerte?
- ¿Estaban ya preparados los discípulos para ser testigos en Jerusalén de la vida y del mensaje de Jesús?
- ¿De qué hechos o mensajes de su Maestro habían de ser testigos ahora que él había sido glorificado?
- ¿Por qué habían de esperar los discípulos una fuerza de lo alto y para qué había de venir sobre ellos?
- ¿Ahora bien, qué fuerza había de venir de lo alto para dar a los discípulos la capacidad de alejarse de Jerusalén?
- ¿Y yo espero y ruego la venida de esa fuerza para decidirme a dar testimonio de la vida y de la obra de Jesucristo?







