“Nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre” (Jn 10,29)
- ¿Qué acogida puede tener esta frase de Jesús en un mundo que parece decidido a ignorar totalmente a Dios?
- ¿No nos recuerda esta frase de Jesús el episodio bíblico de la construcción de la torre de Babel y el desenlace de aquel proyecto?
- ¿Cómo se puede calificar una cultura que pretende arrebatar siempre nuevas parcelas de poder de la mano de Dios?
- ¿Se puede decir que las verdades, las actitudes y los ritos vinculados a la fe están siendo arrebatados de su originario ambiente religioso?
- ¿Y de los creyentes se puede decir que a veces se dejan arrebatar de la mano y de la misericordia del Padre celestial?
- ¿Qué garantía puede ofrecer Jesús para asegurar que nadie puede arrebatar nada de la mano de su Padre?
- ¿Y yo estoy agradecido a Jesús por ayudarme a descubrir la misericordia del Padre que no nos deja de su mano?







