“Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)” (Jn 9,7)
- ¿Qué factores concurren en esta sociedad para ocasionar en nosotros una severa ceguera moral y espiritual?
- ¿Si alguna persona llega a ver con claridad la situación en la que se encuentra, qué respuestas percibirá en quienes la rodean?
- ¿Hay también hoy algunos padres que no quieran asumir con responsabilidad lo que les ocurre a sus hijos?
- ¿Entre los relatos de curaciones de ciegos por parte de Jesús, qué lecciones nos enseña el que se sitúa en Jerusalén?
- ¿Aceptamos la exhortación a lavar nuestros ojos en las aguas del “Enviado” por Dios para reconocer su presencia en nuestra vida?
- ¿Estamos dispuestos a dar testimonio de la acción de Jesús en nuestra vida, aun sabiendo que puede causarnos dificultades?
- ¿Y yo confío personalmente en el Señor, que puede abrir mis ojos, para ver con su luz la realidad en la que me encuentro?







