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León XIV alzará nuestra mirada

En un horizonte de 2.000 años, León XIV es el Papa que ha asumido su tarea con un mejor conocimiento personal directo del mundo entero, al haber visitado 46 países —varios de ellos repetidas veces— durante sus 12 años como prior general de los Agustinos.

Ahora es el Papa que llega a España con un mayor conocimiento previo de nuestro país, pues ha visitado al menos 28 ciudades desde aquel primer viaje en furgoneta como peregrino a Santiago de Compostela en julio del año santo de 1982, cuando era un joven sacerdote que estudiaba Derecho Canónico en Roma. 

Además de visitar al apóstol que trajo la fe a nuestros lares, Robert Prevost y sus compañeros del Colegio Internacional Santa Mónica aprovecharon para conocer Vigo, Pontevedra, Ourense y Lugo, sumando un total de 11 ciudades españolas en su itinerario. Nada mal para una primera toma de contacto, hace ya más de 40 años.

El Papa que esperamos con cariño llega, pues, con un bagaje de conocimientos muy extenso y con la ilusión del encuentro de familia, pues «el objetivo principal en los viajes que realizo es visitar a las personas», como explicó al regreso de su gira por cuatro países de África el pasado mes de abril. Al mismo tiempo, viene con un gran deseo de ayudarnos a poner en práctica ese «Alzad la mirada», el sugestivo lema de su visita a nuestro país. 

Eso es exactamente lo que hizo Juan Pablo II en su primer viaje a España en noviembre de 1982, que incluyó, en Santiago de Compostela, un inolvidable llamamiento a Europa: «Yo, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia universal, desde Santiago, te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes».

Con solo un año de pontificado a sus espaldas, León XIV llega como un Papa muy curtido en asuntos internacionales, pues ha recibido en Roma a docenas de jefes de Estado y a los máximos responsables de Naciones Unidas, el Consejo Europeo, el Consejo de Europa y otros organismos internacionales.

Las despiadadas guerras de Rusia contra Ucrania y de Israel contra Palestina le han obligado a ponerse muy al día en geopolítica, lo mismo que la absurda y caprichosa guerra lanzada por Estados Unidos contra Irán, por la que ha tenido que llamar la atención al presidente de su propio país, provocando una explosiva rabieta que ha realzado todavía más la figura de León XIV, primer pontífice norteamericano.

En cada país que visita el Papa nunca faltan comentaristas de política, que «parasitan» su figura al gusto del manipulador de turno, pero que apenas distraen a los fieles del mensaje central: el anuncio del Evangelio, incluso cuando toca temas polémicos y crispados como es, en España, el de la inmigración.

En la conferencia de prensa durante el vuelo de regreso desde Guinea Ecuatorial a Roma, Eva Fernández, corresponsal de COPE en el Vaticano, le preguntó por los inmigrantes africanos que a veces arriesgan su vida para llegar a Europa, especialmente a Italia y a las Islas Canarias.

El papa León XIV aprovechó ya para «alzar la mirada», señalando que «el tema de la inmigración es muy complejo y afecta a muchos países, no solo a España, no solo a Europa, a Estados Unidos… ¡Es un fenómeno mundial! Por eso, mi respuesta empieza con una pregunta: ¿qué hace el norte del mundo para ayudar al sur del mundo o a esos países donde los jóvenes hoy no encuentran un futuro y, por eso, viven este sueño de querer ir hacia el norte?».

Asimismo, dejó claro que «un Estado tiene derecho a establecer normas en sus fronteras. No digo que todos deban entrar sin un orden, creando a veces en los lugares a los que van situaciones más injustas que las que han dejado atrás», pero terminó su respuesta subrayando el aspecto más importante: «En cualquier caso, son seres humanos, y debemos tratar a los seres humanos de forma humana, no tratarlos muchas veces peor que a los animales domésticos». 

León XIV dedicará dos días a Canarias para cumplir un sueño que no pudo realizar el papa Francisco: reunirse con los inmigrantes africanos de las pateras —que escapan del hambre o de la violencia— y dar las gracias a todas las personas que les ayudan en ese momento dramático de sus vidas. Al mismo tiempo, tendrá encuentros masivos con los habitantes de Las Palmas y de Tenerife, celebrando la Misa en ambas ciudades.

El programa de Madrid y Barcelona es más tradicional, pero de una gran belleza por la celebración del Corpus, los encuentros con los jóvenes, la visita a Montserrat y, naturalmente, la Misa en la Sagrada Familia de Barcelona en el centenario del fallecimiento del siervo de Dios Antonio Gaudí, con la bendición de la recién terminada Torre de Jesús, la más alta de un templo en todo el planeta.

Además de temas espirituales, el papa León XIV abordará en sus discursos los grandes problemas mundiales, especialmente el poderío tecnológico desproporcionado y la destrucción del orden jurídico internacional con matanzas de civiles inocentes que ha denunciado en tantas ocasiones. Son temas complejos que conoce muy bien.

El pasado mes de abril, en su mensaje a la asamblea plenaria de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales sobre «Los usos del poder: legitimidad, democracia, y la reescritura del orden internacional», el Papa recordó que «la democracia permanece sana solo cuando se mantiene enraizada en la ley moral y una verdadera visión de la persona humana. Sin esos fundamentos corre el peligro de convertirse en tiranía de la mayoría o máscara del dominio de las élites económicas y tecnológicas».

En su viaje a nuestro país, el Papa se reunirá en oración y en fiesta con los españoles. Pero hablará, como siempre, al mundo entero. 

* Juan Vicente Boo acaba de publicar León XIV. El Papa de la nueva era

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