El Santo Padre ha celebrado la Eucaristía que inaugura el capítulo general de la Orden de San Agustín, que elegirá al nuevo general
León XIV se encontraba en familia y ha empezado su homilía en un tono más distendido de lo habitual. Antes de leer en italiano el texto que tenía preparado ha bromeado en inglés con aquellos hermanos agustinos que no hablan italiano sobre la posibilidad de recibir el don de lenguas para comprender las reuniones de los próximos días.
Sobre este milagro de Pentecostés, el Santo Padre ha pedido a sus hermanos agustinos que dediquen estos 18 días que durará el capítulo general a «reflexionar sobre lo que el Señor quiere de vosotros». Porque el Espíritu Santo no solo hace hablar todas las lenguas, «también hace escuchar todas las lenguas para dar unidad a la Iglesia». A él ha pedido que «guíe día a día vuestro trabajo» como un «viento irresistible» y que se convierta en «protagonista de los próximos días».
El Espíritu Santo, ha señalado el Papa, «habla hoy como en el pasado a través de los hermanos y las circunstancias de la vida». Por eso es importante que el clima del capítulo, «sea un clima de escucha, de escucha de Dios y de escucha a los otros». En este sentido, el Santo Padre ha recordado que san Agustín decía sobre el milagro de Pentecostés que «en un primer momento cada fiel habló todas las lenguas, ahora el conjunto de los fieles habla todas las lenguas. Por eso ahora todas las lenguas son nuestras, porque somos miembros del cuerpo que habla».
«Queridísimos -ha apelado a sus hermanos-, aquí juntos sois miembros del cuerpo de Cristo que habla todas las lenguas, si no todas las del mundo, todas las que Dios considera necesarias para el cumplimiento del bien, que en su providente sabiduría nos confía. Vivid estos días en un esfuerzo sincero de comunicar, de comprender. Y hacedlo como respuesta generosa al don grande y único de luz y gracia que el Padre del cielo os hace convocándoos aquí a vosotros para el bien de todos».
En segundo lugar, León XIV les ha sugerido llevar a cabo su tarea con humildad. «Que ninguno piense que tiene todas las respuestas, que cada uno comparta con apertura lo que tiene. Y que todos acojan con fe lo que el Señor inspira».
Por último, el Pontífice ha invitado a reflexionar sobre el valor de la unidad. En la primera lectura de la liturgia del día, ha indicado, «San Pablo hace una descripción de la comunidad de Corinto que se puede aplicar a vuestro capítulo». Porque «también aquí a cada uno se le ha dado una manifestación particular del Espíritu para el bien común». León XIV ha sido rotundo al afirmar que «la unidad es un objetivo irrenunciable de vuestro esfuerzo, pero debería ser también el criterio de verificación de vuestro proceder y del trabajar juntos». Y ha advertido: «lo que une viene de Él, pero lo que desune no puede serlo».








