“Lo que hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, lo hicisteis conmigo” (Mt 25,40)”.
- Ante las injusticias y las mentiras de hoy, se suele decir que algún día la historia habrá de juzgar. Pero ¿somos capaces de imaginar quiénes son los que en el futuro analizarán y escribirán la historia del presente?
- Si deseamos promover la justicia ¿no deberíamos dedicar un tiempo para preguntarnos quiénes son los más pequeños en nuestra sociedad?
- ¿Será suficiente con descubrir y reconocer a los más pequeños y marginados o habrá que prestarles una atención personal?
- Aun suponiendo una buena intención personal con relación a los más débiles, ¿no habrá que luchar para crear estructuras basadas en la justicia y la solidaridad?
- ¿Qué puede implicar para la Iglesia y para nuestras comunidades cristianas que Jesús reconozca como hermanos a los más pequeños y a los más débiles de este mundo?
- Algunas personas dicen que se dirigen a Dios, pero Dios no les responde. ¿Lo habrán buscado en los más pequeños con los que Jesús se identifica?
- Con frecuencia yo me examino sobre mi oración. ¿No tendré que preguntarme también quiénes son los pequeños con los que Jesús se me presenta cada día?







