“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán, ni aunque resucite un muerto” (Lc 16,31)
- En nuestra sociedad se suele pensar que los profetas son figuras del pasado. ¿A qué puede deberse esa convicción tan generalizada?
- También se suele pensar que la función de los profetas es la de prevenir el futuro, sea agradable o desagradable. ¿Es que no tienen nada que decir para el presente?
- Los profetas son enviados por Dios para anunciar los verdaderos valores que humanizan a la persona y a la sociedad. ¿Cuáles podrían ser hoy esos valores?
- Pero los profetas son también enviados por Dios para denunciar los contravalores que destruyen al hombre y a la sociedad ¿Cuáles son hoy esos antivalores?
- Jesús decía que en su pueblo siempre habían dado muerte a los profetas. ¿Se puede decir también eso con relación a los profetas de hoy?
- Cuando se habla de los profetas se suele pensar en personas extraordinarias o en muertos resucitados. ¿No serán profetas los que Dios nos está enviando cada día?
- ¿Y yo no tendré que arrepentirme de haber ignorado y desprestigiado a los profetas que Dios me ha ido enviando a lo largo de mi vida?







