“Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas” (Jn 10,11)
- En nuestra cultura ya no es muy conocida la imagen del pastor. ¿Cómo podría ser
traducida de modo que se pueda entender lo que significaba para el pueblo de Israel? - Jesús no es un pastor más. Se presenta a sí mismo como el buen pastor. ¿Qué anuncia
y qué denuncia el Maestro con esa expresión abiertamente profética? - Según Jesús, la característica del buen pastor es la entrega de su vida por sus ovejas.
¿Se refería él a su compasión por los más necesitados o a su muerte redentora? - Seguramente todos hemos oído o leído que algunos pastores han dado su vida por las
ovejas que les habían sido confiadas. ¿Podríamos recordar a alguno de ellos? - El papa Francisco suele decir que los pastores han de tener “olor de oveja”. ¿No habrá
que pensar que también las ovejas han de tener el olor de su Pastor? - La imagen del pastor nos remite a una cultura y a una situación social determinada.
¿Qué puede implicar reconocer a Jesús como nuestro Divino Pastor? - ¿Reconozco yo a Jesús como el Pastor que con sus silbos amorosos me ha despertado
del profundo sueño y le ruego, como Lope de Vega, que vuelva sus ojos a mi fe
piadosos, pues le confieso por mi amor y dueño?







