Queridos hermanos:
Un año más, la primera semana del mes de julio, la peregrinación diocesana a
Lourdes, organizada por la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes, se
pone en camino hacia la gruta de Massabielle, para vivir unos días de
oración, fraternidad y renovación espiritual. Cada año son más los que se
unen como peregrinos, voluntarios o asistidos de la Cruz Blanca, de las
Casas de la Misericordia, del CAMF… Quien prueba repite.
Nuestra peregrinación se enmarca este año en el Plan Pastoral Diocesano,
“Como brotes de olivo en torno a tu mesa”, llamados a crecer unidos a
Cristo, fuente de vida, y a dar fruto abundante en nuestras comunidades.
Como los brotes que nacen con fuerza alrededor del mismo tronco, también
nosotros estamos llamados a renovar nuestras relaciones, a fortalecer
nuestros vínculos eclesiales y dejarnos cuidar por la gracia de Dios para
ser signos de esperanza en medio del mundo.
Durante los próximos tres años, el Santuario de Lourdes nos invita a una
peregrinación espiritual, un viaje al corazón de la Virgen María. Y este año
el tema que nos proponen es: “Dios te salve, llena de gracia, el Señor está
contigo” (Lc 1, 28). Las palabras del ángel Gabriel a María en la
anunciación nos introducen en la experiencia de María al iniciar su increíble
aventura de fe, en el inicio mismo de su confianza absoluta en la voluntad
de Dios. Por eso, en este año, María se convierte para nosotros en compañera de
camino y en maestra de acogida, de escucha y de ese “sí” a la voluntad de
Dios que lo cambia todo.
El saludo del ángel, “Dios te salve” (“Alégrate”), es una invitación a
redescubrir la alegría de la fe: no una alegría superficial, sino la alegría
profunda que nace de un encuentro vivo con Dios, a través de la mediación
maternal de María.
Acoger, como ella acogió la Palabra; escuchar, como ella escuchó la voz de
Dios en lo profundo de su corazón; y decir “sí”, como ella lo hizo,
permitiendo que el Señor realizara en su vida maravillas. Esta es también la
invitación que recibimos durante nuestra peregrinación: abrir el corazón a
Dios y a los hermanos, especialmente a quienes más necesitan consuelo,
cercanía y esperanza.
Estos días, en Lourdes, tendremos muy presente a toda la diócesis de
Coria-Cáceres, especialmente a los más necesitados de su amparo materno, a los enfermos y a cuantos se encuentran solos, y pediremos a
nuestra Madre del cielo que nos ayude a crecer unidos como auténticos brotes
de olivo en la Iglesia diocesana, arraigados en Cristo, sostenidos por la
oración y fecundos en la caridad. Que la Virgen Inmaculada nos enseñe a
vivir con alegría la gracia recibida y a responder cada día con generosidad
a la voluntad del Señor.
Encomiendo a Nuestra Señora de Lourdes a todos los peregrinos, enfermos,
voluntarios, sacerdotes y familias que participan en esta peregrinación. Que
ella nos acompañe y nos conduzca siempre hacia su Hijo.
Con mi bendición,







