La ONGD de la Iglesia católica lanza su campaña número 67 bajo el lema «Declara la guerra al hambre», centrada en la relación entre el desarrollo, la lucha por la paz y la erradicación del hambre.
A día de hoy, 673 millones de personas padecen hambre en el mundo, un número que no hace más que crecer en los últimos años. Además, actualmente hay 59 conflictos activos, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. El hambre es, por tanto, causa y consecuencia de dichos conflictos.
Esta mañana Manos Unidas ha presentado la campaña «Declara la guerra al hambre» con la intervención de Cecilia Pilar, Fiedele Pogba y tres socios locales procedentes de proyectos locales que la entidad apoya en Siria, Sierra Leona y Colombia. Así mismo, se han expuesto los resultados de un estudio realizado por la organización, «Paz en un mundo en conflicto. Radiografía de la opinión pública española sobre paz y desarrollo». El informe señala que el 94% de los españoles cree que la paz es mucho más que ausencia de guerras, y pone de manifiesto la urgencia de fortalecer la cultura de la paz como base del desarrollo humano. «La paz exige justicia social, derechos y dignidad humana», ha observado Podga, coordinador del departamento de Estudios y Documentación de Manos Unidas.
Cecilia Pilar, presidente de Manos Unidas, ha resaltado las inversiones millonarias que se hacen en gastos militares en el mundo, mientras se deja el mantenimiento de la paz de lado. «Declarar la guerra al hambre es un imperativo moral», ha asegurado. «Es un llamamiento a la paz, a la justicia y al desarrollo. Es reclamar alimentos, claro que sí, pero también es clamar por los derechos que, teóricamente, a todos nos amparan. Es, en definitiva, derecho a tener derechos».
El Padre Jesús Albeiro, director ejecutivo de la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano, afirma, al hablar de la violencia estructural y de Estado que se vive en el país, que «el conflicto no es casual, es causal». Ha querido recordar también que la solidaridad de Manos Unidas no son meros eslóganes, sino acciones concretas que tocan y cambian vidas allí donde más se necesita. «La paz es el único camino que nos queda», ha concluido.
Por su parte, la Hermana Sandra Ramos, misionera en Sierra Leona, ha señalado que la inseguridad alimentaria «es uno de los grandes desafíos del país». Ha explicado la desnutrición crónica que sufre gran parte de la población y ha asegurado que tienen una «herida abierta en cuanto al hambre», que se transmite de generación en generación.
Por último, el Hermano Georges Sabe, cofundador de los Maristas Azules en Siria, ha expresado la necesidad de traducir la guerra a la realidad cotidiana de quienes la viven para poder comprender mejor lo que supone. «La guerra no puede ser solo un lema», ha afirmado. Para terminar, ha querido agradecer a la organización su ayuda y labor, y ha manifestado que «Manos Unidas es la mano que nos invita a bailar la esperanza».
«Donde otros ven fronteras, en Manos Unidas vemos horizontes de paz, de justicia y de desarrollo para todos», ha concluido Cecilia Pilar.








