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Medio siglo después de su canonización, Santa Beatriz de Silva vuelve a recorrer las calles de Toledo

Unas 150 concepcionistas llegadas de 52 monasterios de España, Portugal y América participaron del 15 al 18 de septiembre en un Encuentro Jubilar que culminó con una peregrinación hasta la Catedral Primada

Alrededor de 150 religiosas concepcionistas procedentes de 52 monasterios de España, Portugal y distintos países de América se reunieron en Toledo del 15 al 18 de septiembre en un Encuentro Jubilar convocado por el 50.º aniversario de la canonización de Santa Beatriz de Silva. Cuatro días que han servido para sacar de la clausura, y a la calle, a una orden que nació en esta misma ciudad hace más de cinco siglos y que hoy está repartida por medio mundo.

El momento central se vivió en el monasterio de la Inmaculada Concepción, donde las comunidades llegadas de los tres continentes celebraron juntas la Eucaristía. Después, las hermanas salieron en peregrinación por el casco histórico acompañando la imagen de la fundadora hasta la Catedral Primada. Allí la talla hizo estación y visitó la Capilla de la Virgen del Sagrario, en una celebración presidida por el arzobispo de Toledo, don Francisco Cerro Chaves, junto a otros obispos y representantes de la familia franciscana.

Toledo, cuna de la Orden

La elección de la ciudad no es casual. Beatriz de Silva, nacida en Portugal hacia 1437, llegó a Toledo desde la corte castellana y fue allí donde reunió a un primer grupo de doce jóvenes en 1484, en los Palacios de Galiana, para poner en marcha una nueva forma de vida contemplativa centrada en el misterio de la Inmaculada Concepción. Inocencio VIII aprobó la Orden mediante la bula «Inter universa» en 1489 y ella murió en la ciudad en 1492. Pablo VI la canonizó el 3 de octubre de 1976.

De aquel origen queda la Casa Madre, en la plaza de la Concepción, que sigue funcionando como punto de referencia para toda la familia concepcionista y que custodia la memoria de la fundadora.

En su homilía, el arzobispo primado subrayó la belleza interior y exterior de Santa Beatriz y describió una vida marcada por la pasión por Jesucristo y por el amor a la Inmaculada. Cristo, la Eucaristía, la Pasión y María son, precisamente, los cuatro pilares de una espiritualidad que la santa fue madurando durante sus años toledanos.

El encuentro dejó también un gesto pensado para el VIII Centenario de la Catedral Primada. A las hermanas se les entregó una piedra conmemorativa y se elevó una oración por la Orden, por sus comunidades y por las vocaciones, en un acto que contó con la colaboración de religiosos franciscanos y de sacerdotes vinculados al acompañamiento espiritual de los monasterios.

Las reliquias, a la Catedral el 30 de octubre

El aniversario no termina aquí. La siguiente cita importante será el traslado extraordinario de las reliquias de Santa Beatriz de Silva a la Catedral Primada el próximo 30 de octubre, con participación del clero diocesano y de las hermandades, cofradías y capítulos de Toledo. El cortejo desembocará en una Eucaristía Jubilar presidida por monseñor Cerro.

Entre una cosa y otra, Toledo vuelve a colocarse en el centro del mapa concepcionista y hace visible en sus calles el rastro de una mujer que quiso entregar su vida a Cristo y a la Inmaculada, y cuya obra sigue creciendo hoy lejos de aquel primer convento.

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