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Mi primera visita pastoral como obispo: oportunidad para caminar juntos

Queridos hermanos:

A partir de este curso 2025-2026 iniciaré la visita pastoral a la diócesis, comenzando por el arciprestazgo de Las Hurdes en el próximo mes de octubre.

Quizás hoy, en esta aldea global y con medios de comunicación que no conocen fronteras, se va perdiendo la conciencia de territorialidad, de lo que implica la pertenencia a una Iglesia local concreta. Vivimos cotidianamente la fe en nuestras parroquias y pequeñas comunidades, y nos sentimos ciertamente miembros del Pueblo Santo de Dios extendido por todo el mundo, pero la conciencia de pertenencia diocesana a veces queda en el aire. Las diócesis no son meras instancias intermedias, subdivisiones de una Iglesia más grande, ni tampoco la suma de comunidades parroquiales independientes que se unen voluntariamente para formar una Iglesia mayor. El hecho es que no se puede formar parte de la Iglesia de Jesucristo sin pertenecer a una diócesis, que es una “porción” del Pueblo de Dios, en la cual verdaderamente está presente y actúa la Iglesia de una, santa, católica y apostólica. No puede existir una comunidad parroquial al margen de la diócesis, puesto que la misión evangelizadora de la Iglesia excede sus límites.

La reciente institución del “Día de la Iglesia Diocesana” tiene como una de sus finalidades principales acrecentar la conciencia de formar parte de una diócesis, Pueblo de Dios en camino.

Desde mi llegada a la diócesis de Coria-Cáceres, en el mes de febrero de 2022, he tenido ocasión de visitar muchas parroquias con motivo de las fiestas patronales, confirmaciones u otras efemérides parroquiales, predicando en ellas la Palabra de Dios, encontrándome con las comunidades y celebrando los sacramentos, especialmente la Confirmación y la Eucaristía. También he podido visitar los conventos y monasterios, así como movimientos y asociaciones, colegios y hospitales. La visita pastoral es una nueva forma de presencia, más sistemática, más completa, con un contacto más directo. Para mí será una ocasión privilegiada para el desempeño de mi ministerio episcopal como Obispo de Coria-Cáceres. Me ofrecerá una oportunidad singular para acrecentar el contacto personal con los sacerdotes y los demás miembros del Pueblo de Dios, para escuchar, dialogar y animar a los agentes de pastoral; para conocer mejor los desafíos de la evangelización, para valorar la adecuación del Plan Pastoral Diocesano a la realidad de nuestros pueblos y asegurar las estructuras parroquiales… para caminar juntos y dar a nuestra diócesis un rostro sinodal y misionero.

Espero que esta visita revitalice ante todo la transmisión de la fe. Hemos publicado un nuevo Directorio de la Iniciación Cristiana que se ajusta a la situación de la Iglesia y de la sociedad en nuestros días. La fe pasa de persona a persona, sobre todo, en la familia y en la comunidad cristiana. Por eso es importante la formación de los padres, de los catequistas, con los que espero tener un encuentro especial para escuchar sus desafíos y para presentar el nuevo Directorio. Es necesario asimismo apostar por la maduración de la fe en todas etapas de la vida, mediante una formación permanente de los cristianos a través de un catecumenado de adultos.

La vida de oración y la participación en las celebraciones litúrgicas de la comunidad es otro reto para nuestra diócesis, dada su extensión y la despoblación en gran parte de nuestro territorio. Se hace notar la falta de sacerdotes, la necesidad de rezar por las vocaciones y de crear una cultura vocacional que nos implique a todos en el servicio eclesial. Los ministros extraordinarios de la comunión hacen llegar la eucaristía a todos rincones de nuestra geografía. La institución de acólitos, lectores, catequistas, diáconos permanentes es un reto para responder a las necesidades de nuestras parroquias.

Considero urgente que la visita pastoral impulse el compromiso socio-caritativo en todas las comunidades cristianas. Si falta la caridad, es como si faltase la eucaristía o el anuncio del evangelio. Sin estas tres dimensiones, no hay comunidad cristiana. Intentaré que todas las parroquias cuenten con Cáritas, aunque sea interparroquial o arciprestal, atenta con creatividad a las necesidades más inmediatas de nuestro pueblo. Aunque no haya voluntarios de Cáritas en una parroquia, no puede faltar nunca la caridad.

El papel de los laicos se revela especialmente importante en la vida pública uniendo fuerzas con todos nuestros conciudadanos en la política, en la economía, en todas las áreas de la convivencia social para ser fermento de fraternidad universal. La visita pastoral pretende estimular también el compromiso cristiano de los laicos para dar testimonio del Evangelio en los ambientes propios y para santificarse con su trabajo en medio del mundo.

Para mí será la primera visita pastoral como Obispo, y deseo con todas mis fuerzas que sea un evento de gracia, que nos haga crecer en comunión como diócesis. Para que así sea, quisiera pedir desde este momento oración intensa en toda la diócesis, acogida y comprensión por parte de las comunidades que reciban la visita, y ayuda por parte de los sacerdotes y de los ministros de las comunidades.

A pesar de mis limitaciones, son ustedes los que me van configurando como obispo que necesitan con su afecto, con sus indicaciones, con su forma de ser cristianos. Yo solo pongo mi deseo de servirles mejor.

Les agradezco de corazón su comprensión, y les doy de corazón mi bendición.

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