Queridos diocesanos,
querida Iglesia de Urgell:
Estamos a punto de comenzar un camino, una peregrinación. De hecho, la vida misma es una verdadera peregrinación. Esta semana algunos de nosotros visitaremos lugares y recuerdos de la vida de dos grandes hombres de la fe católica: san Juan de la Cruz y santa Teresa de Ávila. Será como tomar unas vitaminas espirituales para nuestro cuerpo.
Encontraremos lugares austeros, difíciles, agrestes. La vida mística siempre parte de la comodidad. Para encontrarse cara a cara con el Señor, de tú a tú, hay que recorrer espacios internos y externos duros, de naturaleza fuerte, potente, silenciosa y desconocida. Dios es el Señor del universo y amante de la humanidad. Cuando nos encontramos con Él afrontamos estas dos potencias: la fuerza creadora y el amor.
En esta semana en la que recorreremos las tierras castellanas de Fontiveros, Segovia y Ávila pediremos por nuestra Iglesia diocesana, nuestras comunidades cristianas que quieren seguir a Cristo. Os invito a que, durante estos días de Jubileo Sanjuanista, con ocasión de los 300 años de su canonización y los 100 años de su declaración como doctor de la Iglesia, leamos juntos su poema Cántico espiritual, canciones entre el alma y el Esposo.
Juan de la Cruz lo centra todo en el amor. Es el aspecto básico, central y nuclear:
“Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal en su servicio,
ya no guardo ganado
ni ya no tengo otro oficio
que ya solo en amar es mi ejercicio” Ct. 28
En esta obra todo se mueve en el amor y por el amor. No se trata del amor idílico sino del amor profundo. Fuimos creados por amor, vivimos en el amor, nuestra realización personal consiste en amar y ser amados, y finalmente seremos juzgados de amor.
Juan de Yepes -Juan de la Cruz- no ha absolutizado el concepto amor. Se interesa por la persona en comunión. El amor se concreta como hace una madre que, al hablar de su hijo, no habla del amor maternal, sino que habla de su hijo. Así, en nuestro caminar, somos llamados a concretar el amor, a hacer experiencia de él a través de los más cercanos.
Démonos cuenta de que Él está presente aunque no lo veamos: ¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido?
Queridos y estimados diocesanos: el amor es fundamental en la vida de cada uno de nosotros; para amar es necesario saber qué es el amor. Busquemos al Amado porque lo llevamos dentro de nosotros. Aquella persona que no sabe qué es el amor nunca necesitará amar. Y cuanto más amor demos, más necesidad tendremos de amor.
Os deseo de todo corazón una semana llena de experiencias para crecer en el amor y para disfrutar de la comunión. El día de Santa Teresa de Jesús, desde la Catedral de Ávila rezaremos por vosotros, por las intenciones de la Iglesia de Urgell, de vuestro obispo y servidor,




