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Jornada Mundial de los Pobres con el papa Francisco

El Papa en la Jornada Mundial de los Pobres: «Nos volvemos Iglesia de Jesús en la medida en la cual servimos a los pobres»

Francisco ha almorzado con un gran grupo de personas pobres en el Aula Pablo VI del Vaticano

El papa Francisco ha celebrado este domingo la Jornada Mundial de los Pobres con una Eucaristía y luego con un almuerzo con los pobres en el Aula Pablo VI del Vaticano. «Nos volvemos Iglesia de Jesús en la medida en la cual servimos a los pobres», ha dicho en su homilía durante la Misa, a modo de mensaje fundamental para el día.

En la misma celebración, el Pontífice ha reivindicado la esperanza cristiana frente a la angustia que domina el mundo. Angustia provocada por los que no tienen qué comer, por los horrores de la guerra o las muertes inocentes. Una realidad que puede hacer que caigamos en el desánimo y dejemos de ver la presencia de Dios en el drama de la historia.

Una angustia, ha dicho, que paraliza incluso a los que profesan la fe cristiana, que «se reduce a una devoción pasiva, que no incomoda a los poderes de este mundo y no produce ningún compromiso concreto en la caridad».

Es aquí, ha reflexionado Francisco, donde debe aparecer la esperanza cristiana, que tiene que necesita «de nuestro compromiso, de una fe que opere en la caridad, de cristianos que no se hagan los desentendidos».

«Un teólogo del siglo XX decía que la fe cristiana debe suscitar en nosotros una mística de ojos abiertos. No una espiritualidad que huye del mundo, sino, por el contrario, una fe que abre los ojos frente al sufrimiento del mundo y frente a la infelicidad de los pobres, para ejercitar la misma compasión de Cristo», ha agregado.

La clave no es fijarse solo en los grandes problemas, sino en lo que podemos hacer en lo cotidiano, con nuestro estilo de vida, con la atención y el cuidado del ambiente en el que vivimos, con la búsqueda de la justicia, compartiendo los bienes con los más pobres, con un compromiso social y político. «Podría parecernos poca cosa, pero nuestro poco será como las primeras hojas que brotan de la higuera, una anticipación del verano que se acerca», ha concluido.

Ángelus: «La guerra nos hace inhumanos»

Ya desde la ventana del palacio apostólico, el Papa ha dirigido el rezo del ángelus. Antes de la oración, ha hecho una reflexión sobre dos cuestiones: lo que pasa y lo que permanece.

«Hermanos y hermanas, incluso en las tribulaciones, en las crisis, en los fracasos, el Evangelio nos invita a mirar la vida y la historia sin tener miedo de perder lo que acaba, sino con alegría por lo que queda. No olvidemos que Dios nos prepara un futuro de vida y alegría», ha subrayado.

Tras la oración mariana, Francisco ha vuelto a pedir que se rece por la paz en Ucrania, Palestina, Israel, Líbano, Myanmar y Sudán.

Hermanos y hermanas, incluso en las tribulaciones, en las crisis, en los fracasos, el Evangelio nos invita a mirar la vida y la historia sin tener miedo de perder lo que acaba, sino con alegría por lo que queda. No olvidemos que Dios nos prepara un futuro de vida y alegría. «La guerra nos hace inhumanos e induce a los pueblos a tolerar crímenes inaceptables. Que los gobernantes escuchen el clamor de los pueblos que piden la paz».

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