“Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá” (Lc 11,9)
- En este tiempo nuestro es bastante difícil “pedir” algo a alguien. ¿Qué es lo que impide a unos pedir algo y a otros conceder lo que se pide?
- A simple vista, “buscar” parece una tarea más fácil y más habitual. Pero ¿qué es eso que solemos pedir y que revela lo que somos?
- ¿Podemos recordar a qué puertas hemos llamado en nuestra necesidad y qué respuesta hemos obtenido?
- Pero también hemos de colocarnos en la otra parte. ¿Hemos respondido nosotros a las peticiones, la búsqueda y las llamadas de los demás?
- ¿Cómo se reflejan y cómo deberían reflejarse estas necesidades y actitudes en el seno de nuestras propias familias?
- ¿Creemos de verdad que la respuesta definitiva a nuestra petición, a nuestra búsqueda y a nuestra llamada viene finalmente del mismo Dios?
- ¿Y yo confío sinceramente en la respuesta de Dios a mis necesidades, a mis lamentos y a mis súplicas?
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