Cada 5 de noviembre, fecha de su beatificación, se celebra la festividad de esta santa, que es la devoción unánime de Sevilla y otros lugares
El 5 de noviembre de 1982, san Juan Pablo II beatificó a sor Ángela de la Cruz, fundadora de las Hermanas de la Cruz, en Sevilla, en su primer viaje a España. Y ese día se celebra la festividad de esta santa que es la devoción unánime de la ciudad, querida por todos por su labor con los pobres y enfermos. Y no solo en Sevilla, sino en todos los lugares donde tiene convento el instituto.
42 años después, en esta ciudad, que adora a sus hijas, las Hermanas de la Cruz, se celebrará el 9 de noviembre la beatificación del cofundador de la Compañía, el padre José Torres Padilla. Él y santa María de la Purísima son frutos magníficos del camino de santidad ideado por santa Ángela.
El Señor eligió a Ángela Guerrero, una obrera aparadora de calzado con muy pocos estudios, que escribió textos místicos a la altura de santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz, para que fundara un nuevo instituto en su Iglesia. El carisma une la vida contemplativa con la vida activa y hacerse pobre con los pobres para llevarlos a Cristo. A esto se suma una vida de cruz, que no está reñida con la ternura y con la alegría de vivir «enfrente y muy cerca de Jesucristo en el Calvario». Santa Ángela ideó una vida muy dura, pero en sus conventos reina la alegría de servir a Jesús a través de los últimos y abandonados.
Los ministerios que establece el carisma son pedir limosna por las casas, visita y velas a enfermos en sus casas, a los que asean, curan y cocinan su comida, residencias de ancianas, residencias de niñas de familias desestructuradas, colegios de infantil y primaria, catequesis, talleres de formación, clases de apoyo y asistencia a las familias para amortajar a los muertos. Y todo ello lo hacen las hermanas gratis total, sin recibir nada a cambio, por amor a Jesús al que ven en las personas que atienden. En estos tiempos en que todo tiene precio, solo las mueve ayudar a los que sufren, especialmente a los pobres y enfermos, y esa gratuidad resalta aún más su labor de ser ángeles de este mundo, atendiendo a sus hermanos y viviendo en extrema pobreza.
El 2 de agosto de 2025, las Hermanas de la Cruz celebrarán 150 años de derramar amor en las 53 casas que tienen en España, Italia, con conventos en Roma y Reggio Calabria, y con tres en Argentina: Quimilí, Montequemado y Alderetes. Todo sigue igual que cuando lo ideó Sor Ángela, que quiso que su instituto, fundado en un corral de vecinos en 1875, ayudase también a las mujeres. Ese mismo año, en cuanto tuvieron una casa un poquito más grande, abrieron la escuela para niñas y siete meses después, en 1876, ya daban clases nocturnas a obreras.
Tras los pasos de la fundadora, en estos 150 años las hermanas han seguido volcándose en los enfermos, los pobres y los más desvalidos de la sociedad.








