“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, el que come de este pan vivirá para siempre” (Jn 6,51)
- Jesús se nos revela como el pan vivo que da la vida eterna. ¿Somos conscientes de la importancia de esta revelación o tratamos de sostenernos con otros alimentos?
- El maná alimentó al pueblo hebreo en el desierto. ¿Vemos en Jesús el nuevo maná que ha de sostener nuestro camino por este otro desierto de la vida?
- En la oración del Padrenuestro pedimos el pan de cada día. ¿Reconocemos en ese pan la enseñanza y el ejemplo con que Jesús puede sostener nuestra vida?
- Todos nosotros tratamos de asegurar nuestra vida. ¿Somos conscientes de que recibir el pan que Cristo nos ofrece nos asegura la vida eterna?
- Hoy se percibe una triste indiferencia ante el sacramento de la eucaristía. ¿Podemos ver algunas causas de este fenómeno?
- Con el himno del Congreso Eucarístico de Madrid cantamos: “Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor”. ¿Pasamos algún tiempo en adoración a la eucaristía?
- En el sacramento de la eucaristía celebramos la entrega de Cristo por nosotros. ¿Estoy yo realmente dispuesto a entregarme a los demás como él nos enseñó?





