En una parroquia de Cuenca hay un chaval de 10 años que quiere hacer la comunión. Tiene autismo y le ofrecen hacerla en casa, pero su madre insiste en que haga catequesis en comunidad, aunque eso implique esperar más tiempo. María Ángeles Aznárez se convierte en su catequista. Cinco años después está a punto de recibir el sacramento. Cinco años de trabajo para él y para toda la parroquia, como se entiende bien en la anécdota que cuenta la catequista: «Un día en Misa, tras la lectura del Evangelio, al sacerdote se le olvidó levantar el libro. El niño se puso a gritar: «¡Chema, levanta la Biblia!¡Chema, que se te ha olvidado levantar el libro!”. La Misa siguió como si no pasara nada, y los feligreses entendieron que no pasaba absolutamente nada».
Este 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de la Discapacidad. Una jornada a la que la Iglesia se suma con el lema Tú y yo somos Iglesia, con el que quiere visibilizar el trabajo que se hace en el mundo de la discapacidad.
María Ángeles, una de las que más sabe de este tema por su larga experiencia, ha presentado el lema en un encuentro con periodistas en la Conferencia Episcopal Española (CEE) junto a la hermana María Granados, responsable del Área de Discapacidad. Ella ha preparado a este chico con autismo para recibir la comunión, y en el transcurso de ese proceso también ha salido beneficiada: «Lo más interesante es que este niño desde el minuto uno, cuando le han dicho “Dios es tu padre, y Dios te ama” no ha tenido ninguna duda, él sabe que Dios es su padre, no tiene ninguna duda. No es como yo, que me asaltan las dudas en cuanto me viene un percance o una contrariedad. Él no se cuestiona nada».
Ahora que se acerca la Navidad, María Ángeles aprovecha para hacer un símil con el Nacimiento, que explica bien la labor con las personas con discapacidad. El Nacimiento, explica, acontece a partir del sí de María y del acompañamiento de san José. Juntos acogieron al Misterio. «Nosotros también queremos acoger ese gran Misterio».
Si la discapacidad muestra la fragilidad del hombre, también lo hace el austero nacimiento de Jesús en un pesebre: dependiente, vulnerable, en un lugar inadecuado. Pero Jesús vence todos los límites. «La Iglesia nace a partir de aquí. Es el lugar donde se dice sí, donde los límites son superados. Dios dice “tu límite es mi punto de partida, tu límite es lo que necesito para salir al mundo».
Y el mirar esos límites, tan evidentes en personas como Henar, otra catecúmena de María Ángeles, que también la acompaña en esta presentación, ayuda a aceptar los propios. Ella, como todos los demás, recibe una catequesis hecha a medida, con materiales adaptados, que, en su caso, se expresa gracias a la ayuda de una tableta y un sistema de audio. Es un trabajo arduo, que requiere ser muy creativos. Para María Ángeles eso no es un problema porque la creatividad es algo que se le puede pedir a Dios, el Ser más creativo que existe.








