Queridos diocesanos,
querida Iglesia de Urgell:
El próximo domingo celebraremos la 47.ª Jornada Mundial del Turismo con el lema “Agenda Digital e Inteligencia Artificial para rediseñar el turismo”. De este modo, el Dicasterio para la Evangelización nos exhorta a hacer del turismo un motivo de evangelización y de anuncio de la fe.
Este verano nuestra Iglesia diocesana ha acogido a muchas familias que han pasado algunas semanas del período estival en nuestros pueblos, y muchos de los turistas también han participado en nuestras celebraciones dominicales.
Tal como muy bien nos dice el mensaje, esta jornada nos invita a reflexionar sobre el sentido y el valor de esta extraordinaria forma de encuentro entre los pueblos. Y nos propone comprender el papel que la inteligencia artificial y la transformación digital pueden tener en el turismo del futuro.
El turismo del Pirineo y el turismo de Poniente consiste básicamente en un tiempo de reencuentro con las comunidades locales y también en un tiempo para compartir con las familias. El reto que nosotros tenemos y que también León XIV nos planteaba en la encíclica Magnifica Humanitas es la centralidad de la persona humana. Utilizar la inteligencia artificial no debe ser en perjuicio de las personas que tenemos en nuestro territorio y en nuestras comunidades.
Este verano he podido hacer una gozosa experiencia de cómo muchas comunidades cristianas de nuestro Obispado se ponen al servicio de las familias que nos visitan, les ofrecen la historia, la cultura y la fe de nuestras parroquias y abren sus templos para que puedan ser visitados, de manera que los turistas puedan disfrutar del arte, el patrimonio y la fe de tantas generaciones. Fue una verdadera alegría visitar la Vall Fosca, ver sus comunidades, sus diecinueve pueblos y sus tradiciones. Podríamos decir que, como san Pablo, han luchado el noble combate y han mantenido la fe. Es así: cada comunidad mostraba con un sano orgullo cómo mantenían el templo y lo abrían para mantener la fe de un pueblo.
En la era digital como la nuestra es necesario redescubrir y quizá visitar estas comunidades cristianas que nos dan fuerza y esperanza para cantar la esperanza de un pueblo que quiere transmitir la fe, las costumbres y las tradiciones, poniendo siempre en el centro la comunidad y la fe de un pueblo.
Me complace concluir estas palabras dominicales con el número 2 del Mensaje de la Jornada para el Turismo del Pro-Prefecto Mons. Rino Fisichella: “El turismo nace de un deseo tan antiguo como la humanidad: conocer al otro, descubrir nuevos horizontes, dejarse sorprender por la belleza de la creación y por la riqueza de las culturas. Este deseo es profundamente humano y también lleva implícita una dimensión espiritual. En él resuena aquella sed de infinito que habita en el corazón de cada persona.
Hoy la inteligencia artificial puede facilitar sin duda el viaje: hacer más accesibles las informaciones, personalizar las experiencias, optimizar los itinerarios y reducir el impacto ambiental. Todo esto es valioso. Pero ninguna tecnología podrá sustituir jamás la mirada que contempla por primera vez un paisaje nunca visto, el apretón de manos entre desconocidos, la emoción ante una obra de arte o un lugar sagrado”.
Con la bendición y el afecto de vuestro obispo y servidor,





