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La visita del papa León: un impulso a nuestro camino sinodal (I)

La visita del papa León XIV a España ha sido un acontecimiento eclesial de gran relevancia. Ha supuesto un impulso, una llamada y una verdadera propuesta pastoral. Sus palabras, sus gestos y su cercanía han puesto ante nosotros preguntas e intuiciones que no podemos dejar pasar. Después de su visita y ante un nuevo curso pastoral, comienza una tarea todavía más importante: escuchar, discernir y transformar en caminos concretos aquello que el Papa nos ha propuesto.

Su viaje apostólico, bajo el lema «Alzad la mirada», nos invita a no quedarnos mirando únicamente nuestras dificultades, sino a levantar los ojos para descubrir dónde está Dios actuando y hacia quiénes nos envía hoy. La palabra del Papa adquiere una particular importancia al iniciar el segundo año de nuestro camino sinodal diocesano. Especialmente en este momento del juzgar: mirar nuestra realidad a la luz del Evangelio y preguntarnos qué nos está diciendo Dios a través de ella.

Encontramos aquí una clave fundamental: «Jesús, tú tienes palabras de vida eterna». No se trata simplemente de encontrar soluciones pastorales, sino volver a escuchar a Cristo para discernir qué necesita hoy nuestra Iglesia. Quisiera invitaros a leer o releer los discursos y homilías desde estas claves para que iluminemos y clarifiquemos nuestras realidades y necesidades en la diócesis:

  1. Corazonada de una presencia transformadora. En primer lugar, los distintos encuentros del Papa en Madrid nos ofrecen una llamada a nuestra presencia en medio de la sociedad.
    Ante las autoridades, la sociedad civil, el mundo de la cultura, la economía y el deporte, León XIV ha insistido en el diálogo, el encuentro, la reconciliación y la búsqueda del bien común.
    Es una invitación a preguntarnos si nuestras comunidades son capaces de construir puentes, de dialogar con quienes piensan diferente y de llevar el Evangelio a los nuevos espacios culturales y sociales. Una Iglesia que «alza la mirada» no puede encerrarse en sí misma.
  2. Corazonada de comunión eclesial. En segundo lugar, esta llamada se une a la que dirigió a los obispos españoles y a la comunidad eclesial: caminar juntos, escuchar y discernir. La sinodalidad es un estilo de ser Iglesia, aprendiendo a escuchar a Dios y escuchándonos unos a otros. Esto toca directamente nuestro proceso diocesano: ¿escuchamos realmente a los jóvenes, a las familias, a quienes se han alejado y quienes todavía no han encontrado un lugar en nuestras comunidades? ¿Estamos generando verdadera corresponsabilidad y comunión?
  3. Corazonada de que los pobres son evangelizados. En tercer lugar, en Barcelona, los distintos encuentros del Papa León XIV nos ofrecen una llamada muy concreta para nuestra pastoral ante las personas. Ante los jóvenes, nos invita a acompañarlos con confianza y ayudarles a descubrir a Cristo como respuesta a sus grandes preguntas.

En la prisión de Brians, nos recordó que nadie queda fuera de la misericordia de Dios y que la Iglesia debe hacerse cercana a quienes sufren. En la visita de Montserrat nos mostró la importancia de recuperar una fe contemplativa, poniendo a María como camino hacia Cristo.
Y en las visitas a diversas iniciativas de caridad nos recordó que la evangelización pasa necesariamente por el servicio y la atención a los más vulnerables. ¿Estamos atentos a los gritos de auxilio de nuestra gente? ¿Nuestro estilo de evangelización es de acompañamiento?

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