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La edad de oro del cine religioso

EDICE publica Una mirada esperanzada. 25 años de cine religioso en España que da cuenta de las 150 producciones estrenadas en este siglo XXI

La Comisión para las Comunicaciones Sociales de la Conferencia Episcopal Española acaba de publicar un librito que, a modo de informe, recoge todas las películas de carácter explícitamente religioso que se han estrenado en las salas de cine españolas en lo que llevamos de siglo. El documento las clasifica según criterios que se explican en la introducción, a la vez que ofrece comentarios muy sintéticos sobre las mismas o indicaciones de contexto. Basta echar una ojeada al libro para que resulte muy sorprendente que, en un periodo marcado por un proceso de secularización sin precedentes, se hayan estrenado unas 150 producciones de este tipo, la mayoría declaradamente católicas. Un volumen que demuestra que existe un público objetivo estable y fiel que acude a ver estas películas. Entre estas, se incluyen tanto las cintas de ficción como las de género documental, largometrajes españoles y extranjeros, y cintas dirigidas a un público muy amplio y otras de carácter más catequético. 

En una primera parte, el informe hace una aproximación semántica a la expresión «cine religioso», dado que es susceptible de entenderse de diversas maneras y, de hecho, es una cuestión que suscita debate en el ámbito más académico. Lo mismo ocurre con la calificación de «cine católico», que se puede interpretar de una manera amplia e implícita o de forma más restrictiva y explícita. Es decir, se podría entender por católica una película cuyos fundamentos antropológicos tengan raíz católica, como el caso, por poner un ejemplo, del cine de Alfred Hitchcock. Sin embargo, el documento da razones del criterio elegido, que es mucho más restrictivo y que exige una explicitud de lo católico. 

Una vez aclaradas las cuestiones metodológicas y taxonómicas, se pasa a continuación a ofrecer un mapa del estado de la cuestión según las siguientes categorías: el cine de lo sagrado, el cine cristiano —que incluye el evangélico llegado de Estados Unidos— y el cine católico. Ya dentro de esta división, tan abarcadora y general, se abren subapartados temáticos. 

Se dedica, por ejemplo, un epígrafe propio al cine bíblico, referido tanto al Antiguo Testamento como al Nuevo. También tiene un destacado lugar, debido a su gran presencia, el cine referido a biopics o hagiografías, y que abarca personajes tan dispares como san Antonio María Claret (Claret, P. Moreno, 2020), el beato cardenal Wyszyński​ (El primado de Polonia, M. Kondrat, 2022) o san Andrés Kim Taegon (Nacimiento, H. S. Park, 2022), por citar tres ejemplos aleatorios. Pero también las vidas de santos se han tratado en el género documental, como es el caso de san Maximiliano Kolbe (Dos coronas, M. Kondrat, 2017) o el del recientemente canonizado Carlo Acutis (El cielo no puede esperar, J. M. Zavala, 2022). 

Otro apartado se centra en películas que recrean episodios significativos de la historia de la Iglesia, como la guerra cristera (Cristiada, D. Wright, 2012) o la persecución religiosa en el Japón del siglo XVII (Silencio, M. Scorsese, 2016). También existen cintas de ficción como La cabaña (S. Hazeldine, 2017) o Fuera del mundo (G. Piccioni, 1998), estrenada justo en el 2000.

En el ámbito del documental, es tan amplia la producción que el texto crea varios epígrafes monográficos como el ya citado dedicado a documentales sobre santos, o uno centrado en documentales sobre papas, como es el caso de Liberando un continente: Juan Pablo II y la revolución de la libertad (D. Naglieri, 2016). Otro apartado se dedica a los documentales dirigidos por el periodista José María Zavala, como Un ángel llamado Rebeca (2024) sobre Rebeca Rocamora, una chica española cuya causa de beatificación está en marcha. También tienen su propio espacio los docudramas del director y productor Andrés Garrigó, presidente de Goya Producciones, como Corazón ardiente (A. Garrigó y A. Cuadri, 2020), que trata sobre la historia y el presente de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. A esas categorías se añade una que recoge las películas que contienen testimonios cristianos de diversa índole, como El mayor regalo (J. M. Cotelo, 2018), con experiencias sobrenaturales de perdón. Finalmente, hay un último apartado que incluye documentales de carácter más didáctico o catequético, como Libera nos (G. Ziberna y V. Baldan, 2022) sobre la teología demonológica católica. Una vez comentadas todas las películas, el libro ofrece una pequeña panorámica sobre la industria del cine religioso en España en lo que a productoras y distribuidoras se refiere. Al final de todo el corpus expositivo, a modo de anexos, encontramos un par de tablas que incluyen todas las películas estrenadas, una por orden alfabético y otra por orden de fechas de producción, así como un gráfico que muestra la evolución ascendente de cantidad de estrenos anuales de películas de esta temática.

Al concluir, el lector se queda con la impresión de que estamos viviendo una edad de oro en lo que a cine religioso se refiere, con el mérito añadido de que este renacimiento está teniendo lugar en una época en la que la religión ha sido barrida de la esfera pública y los valores judeocristianos han pasado a ser objeto de deconstrucción sistemática. Por eso, este revival del cine cristiano es un motivo de esperanza, como reza el título del libro: Una mirada esperanzada. Los resultados del informe demuestran que existe un público creciente que demanda historias que arrojen luz y confianza sobre la experiencia humana en un mundo lleno de oscuridad y desesperanza.  

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