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Compartir la preocupación por el bien común

Aunque ya comenzamos el mes de noviembre el miércoles día 1 con la fiesta de Todos los Santos y con la conmemoración de los Fieles Difuntos al día siguiente, no me resisto a dejar constancia en esta comunicación semanal de unos encuentros diocesanos que han tenido lugar en estos días.

Al principio del mes de octubre, el día 7, celebramos la Jornada Mundial por el Trabajo Decente con una manifestación ante la Ermita de la Paz en Cáceres y la eucaristía en la Parroquia de San Juan. Y concluimos el mes de octubre con el XXII Encuentro de Pastoral Obrera de Extremadura en la parroquia de Guadalupe de Cáceres, el pasado sábado día 28. Ambos eventos han sido organizados por la Delegación Diocesana de Pastoral Obrera. El mismo día 28 de octubre, en Coria, se reunió la Delegación de Pastoral Rural que está preparando un borrador de pastoral en las parroquias de nuestros pueblos, tal como pidió nuestro XIV Sínodo diocesano consciente de la realidad de nuestros pueblos con menos población y más edad cada año que pasa.

Quisiera destacar, en primer lugar, la capacidad de comunión y de convocatoria de las cuestiones que tienen que ver con la Doctrina Social de la Iglesia en nuestra Iglesia diocesana y en la sociedad cacereña en general. La Plataforma “Iglesia por el Trabajo decente”, por ejemplo, aglutina diversas delegaciones (Pastoral Obrera, Apostolado Seglar, Fe y Cultura, Pastoral Universitaria, Cuidado de la Creación, Pastoral Rural, Medios de Comunicación, Misiones, Personas con Discapacidad, Pastoral Juvenil, Infancia…), diversas asociaciones, el Colegio Diocesano, la orden seglar dominicana, Cáritas, Manos Unidas, Acción Católica, HOAC, JEC, el Seminario, y muchas parroquias de la diócesis. Y para los actos públicos busca la colaboración también de las instituciones sociales, que se unen con gusto a estas iniciativas promovidas por la Iglesia.

Es una gran riqueza que no podemos perder, más bien cultivar y reavivar para recuperar la cercanía social y la fraternidad universal. Son puentes que tendemos con nuestra sociedad desde el compromiso con los más necesitados que nace de nuestra sensibilidad cristiana. Contribuimos así a una toma de conciencia y a un compromiso solidario ante los retos actuales del mundo obrero y del ámbito rural.

Precisamente, en el evangelio de la misa del domingo pasado, Jesús tiene la genialidad de unir en un mismo mandamiento, el principal de la ley, el amor a Dios y el amor al prójimo. El discípulo de Jesús no se puede conformar con dar culto a Dios sin preocuparse de los demás. El corazón de la persona es uno solo. No sería amor con “todo” el corazón si en alguna parte siguiese anidando el odio, la venganza o la envidia a nuestros semejantes. Si el amor es verdadero, asocia a Dios y al prójimo. Compartir con los hombres y mujeres de nuestro tiempo la preocupación por el bien común, la solidaridad, la paz, la justicia es también un camino de evangelización para llegar a descubrir el amor de Dios.

El día 27 de octubre rezamos por la paz en Tierra Santa y en todo el mundo, en Coria, en Cáceres y en otros rincones de la diócesis. Nos unimos creyentes de distintas religiones y en todos surgieron sentimientos de fraternidad y un grito unánime clamando por el fin de todas las guerras. La paz mundial requiere profetas, personas de fe, de Dios, de espiritualidad, que indiquen el camino de la conversión, de la renuncia.

En este mes de noviembre, renovemos la llamada a la santidad, que es la vocación a la perfecta caridad. Y no nos olvidemos de rezar por esos difuntos “desconocidos” de la violencia entre los pueblos, que son miembros de la gran familia humana.

Con mi bendición,

+ Jesús Pulido

Obispo de Coria-Cáceres

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