La Conferencia Episcopal Española publica las orientaciones aprobadas por la Plenaria para la difusión de estas celebraciones a través de los medios de comunicación y redes sociales
La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha hecho público este martes el documento Orientaciones para la retransmisión de la celebración de la Eucaristía, elaborado por las Comisiones Episcopales para las Comunicaciones y la Liturgia y aprobado por la Asamblea Plenaria celebrada del 20 al 24 de noviembre. Un texto que deja claro que cualquier retransmisión de la Eucaristía, sea por radio, televisión o internet, deberá contar con la autorización del obispo diocesano.
«El obispo tiene la responsabilidad de velar por el cuidado de la celebración de la Eucaristía para bien del pueblo de Dios que le ha sido encomendado. Debe garantizar, especialmente, que las celebraciones se realicen de manera digna, observando las normas litúrgicas y que las homilías sean cuidadas y bien preparadas, ya que su retransmisión supone que cualquier persona en cualquier rincón del mundo pueda sacar provecho de ella», recoge el documento para justificar el conocimiento previo y el visto bueno.
A nivel general, recuerdan que las retransmisiones pueden ayudar a los fieles que, por causa grave, no pueden estar de forma presencial en la celebración de la Eucaristía, pero añaden que en ningún caso la participación activa y el seguimiento por la retransmisión se pueden equiparar
Una vez obtenida la autorización, la celebración deberá cumplir algunos criterios. Aunque los obispos se refieren fundamentalmente a la Misa, estas orientaciones sirven del mismo modo para otras celebraciones litúrgicas.
Autenticidad
«Es preferible la retransmisión de una Eucaristía habitual en la parroquia o en una iglesia conventual o monástica. En ella participa la asamblea viva del pueblo de Dios, está presidida por el párroco o los sacerdotes e intervienen los lectores y acólitos habituales y el coro parroquial. Se refleja y testimonia la vivencia real de la fe de esa comunidad cristiana y no una solemnización artificial y excepcional confeccionada para una celebración puntual».
Lugar
«Debe ser un oratorio, capilla o iglesia, donde la Eucaristía se celebra de forma habitual. No debe celebrarse la Misa en un estudio: un plató, un escenario, un decorado televisivo no es lugar para la celebración litúrgica. […] En cuanto al especio celebrativo, los tres polos de la celebración —altar, ambón y sede— han de expresar digna y adecuadamente el simbolismo litúrgico que representan al ser, respectivamente, la mesa de la Eucaristía, la mesa de la Palabra y el lugar de la presidencia».
Con pueblo
«Salvo motivos de fuerza mayor, no se deben retransmitir Misas sin pueblo. Las personas que la siguen por internet u otros medios, aunque puedan ver reforzada su fe y su comunión con la Iglesia, no forman parte de la asamblea litúrgica, porque no hay vinculación presencial con el sacerdote que celebra».
En directo
«Debe hacerse en directo, de modo que permita a las personas que participan en ella unirse a una comunidad que está celebrando. […] Es aconsejable que la retransmisión no permanezca después de disposición en las plataformas digitales de televisión, en la web o redes sociales, ya que la finalidad de la retransmisión es que quien no pueda asistir presencialmente, se pueda unir espiritualmente a la comunidad viva que, en ese momento determinado, está celebrando comunitariamente su fe».
Fidelidad a la liturgia
«Se ha de observar la normativa litúrgica vigente. […] Se debe cuidar y preparar adecuadamente a los distintos ministros que intervendrán en la celebración. […] Se debe cuidar el ministerio de la presidencia. Especial relevancia tiene la homilía y la realización digna de los distintos gestos y acciones rituales. […] Se han de utilizar los textos litúrgicos aprobados y la selección de cantos debe ser adecuada y con criterio litúrgico. En los tiempos litúrgicos fuertes se han de cuidar los textos, los gestos y los signos que le son propios».
Atención a los no presentes
«El sacerdote y los responsables de la retransmisión deben tener muy en cuenta a quienes siguen la celebración a través de los medios de comunicación. Conviene integrarlos en las alusiones que se hacen a los fieles, en el saludo inicial, en la despedida o en la oración por las necesidades del pueblo. Es muy importante la preparación de la homilía y su proclamación».
Preparación previa
«Es imprescindible que tanto quienes realizan la retransmisión como los sacerdotes y ministros que van a participar acuerden en la preparación previa a la celebración algunos puntos básicos, atendiendo a las necesidades y a las normas tanto de la liturgia como de la retransmisión».
Comentaristas
«Si hay personas que retransmiten la celebración como comentaristas, deben intervenir de forma discreta y en los momentos oportunos. Deben evitar llenar con palabras momentos de silencio. Sus comentarios no deben dificultar el seguimiento de la celebración».
Medios técnicos
«Es espectador tiene derecho a una retransmisión de calidad. […] Cuando se va a hacer con una sola cámara y sin operador, el plano único debe contener el altar, la sede y el ambón. Si hay operador, la posición debe permitir planos adecuados de los tres lugares. […] No solo se debe prestar atención a la calidad de la imagen, ya que esta sin un buen sonido no facilitaría el seguimiento provechoso de la celebración».
Asesores
«Tanto las retransmisiones a través de los medios de comunicación social como a través de las redes sociales deben contar con un asesor litúrgico».
Revisión
«Conviene que los responsables de las retransmisiones revisen periódicamente lo realizado, tanto a nivel litúrgico como a nivel técnico, a la luz de estas Orientaciones».








