Tras el rezo del Regina Coeli, ha vuelto a poner el foco en la situación en territorios como Haití, Ucrania, Palestina e Israel
El papa Francisco ha cerrado su viaje a Venecia con una Eucaristía en la emblemática plaza de San Marcos, donde ha comentado el Evangelio de este domingo, V de Pascua, el de la parábola de la vid y los sarmientos: «La metáfora de la vida, a la vez que expresa el cuidado amoroso de Dios por nosotros, nos pone en guardia, porque si rompemos este vínculo con el Señor, no podremos generar frutos de buena vida y corremos el riesgo de convertirnos en sarmientos muertos».
En este sentido, ha dicho que el vínculo con Jesús «no aprisiona nuestra libertada, sino que nos abre para recibir la savia del amor de Dios, que multiplica nuestra alegría, nos cuida con el esmero de un buen viñador y hace brotar sarmientos incluso cuando el terreno de nuestra vida se vuelve árido».
Para el Papa, el verbo permanecer no debe vincularse a lo estático, sino que invita a ponerse en movimiento. «Permanecer en el Señor significa crecer. Permanecer en el Señor y caminar, ponerse en camino tras Él, dejarse provocar por su Evangelio y convertirse en testigos de su amor», ha subrayado.
Y ha concluido: «Permaneciendo unidos a Cristo, podremos dar los frutos del Evangelio en la realidad que habitamos: frutos de justicia y de paz, frutos de solidaridad y de cuidado mutuo; opciones de cuidado del medio ambiente, pero también de la herencia humana: no olvidemos la herencia humana, nuestra gran humanidad, la que Dios ha tomado para caminar con nosotros; necesitamos que nuestras comunidades cristianas, nuestros barrios, nuestras ciudades, se conviertan en lugares hospitalarios, acogedores, inclusivos».
Concluida la Eucaristía, tras el rezo del Regina Coeli, Francisco ha vuelto a tomar la palabra para agradecer al patriarca, Francesco Moragli, a los colaboradores, voluntarios y autoridades civiles su trabajo para que la visita haya sido posible.
A renglón seguido, ha recordado las «numerosas situaciones de sufrimiento en el mundo». Se ha referido a Haití, país para el que ha deseado la paz y la estabilidad que tanto necesita.
También ha recordado la situación que se vive en Ucrania, Palestina e Israel, los rohinyás y en tantas poblaciones azotadas por la guerra. «Que el Dios de la paz ilumine los corazones, para que en todos crezca la voluntad de diálogo y de reconciliación», ha concluido.








