“¿Cómo va a echar Satanás a Satanás?” (Mc 3,23)
- Todos hemos oído que “no hay que hacer el mal para que suceda el bien”. ¿Reconoce
nuestra sociedad el valor de aquella antigua sentencia? - ¿Estamos realmente convencidos de que “el fin no justifica los medios”, tanto en la
vida pública como en el comportamiento privado? - ¿No hemos criticado alguna vez una acción buena, aduciendo para ello una mala
intención del agente que no podemos demostrar? - ¿No es verdad que, al igual de lo que hicieron los escribas, pretendemos cubrir de
fango las intenciones y las acciones de las personas que no piensan como nosotros? - ¿Qué puede significar en el día de hoy atribuir a los creyentes un poder que se dice
derivado del mismo demonio? - Por otra parte, ¿qué podemos hacer, como individuos y como estructuras, para
expulsar del mundo lo demoníaco que nos impide alcanzar la felicidad? - ¿Personalmente, ruego a Dios que en su misericordia no permita que yo adore a los
ídolos que me alejan de él?





