El trinitario inicia su segundo mandato al frente de Escuelas Católicas tras cuatro años marcados por la pandemia y la LOMLOE. Te ofrecemos un avance de la amplia entrevista que publicamos en nuestra versión impresa de este mes
Este mes, Pedro Huerta ha comenzado su segundo mandato como secretario general de Escuelas Católicas. Hace ahora cuatro años, empezaba en el cargo en un momento de gran incertidumbre, con una pandemia y con el inicio del trámite de la LOMLOE.
Su balance, pese a todo, es positivo: «He aportado lo que soy. Como vengo de una institución pequeña, he intentado poner sobre la mesa la cercanía, la proximidad con las entidades más pequeñas. Hemos adoptado el Pacto Educativo Global y respondido frente a los abusos con la guía que presentamos en 2023. Por último, me gustaría destacar el proyecto Más Cerca, a través del que me estoy encontrando con todas las entidades que pertenecen a Escuelas Católicas».
Presencia católica
Una de las principales preocupaciones de la escuela católica son las disminuciones: de personas que han llevado tradicionalmente la tarea educativa, de alumnado por la natalidad, de financiación… ¿Cómo garantizar entonces la presencia católica. Huerta responde: «Es una preocupación que se cierren escuelas, pero las circunstancias y la situación demográfica llevan a eso. Se van a cerrar. La preocupación debemos orientarla a otra parte: a cómo evitar que el cierre de escuelas signifique la pérdida de presencia católica en algunos lugares. Es una perspectiva diferente. No se trata de mantener las escuelas abiertas como sea, sino de cómo trabajar y dialogar entre nosotros, como entidades católicas. Y podemos construir un diálogo que al menos mantenga la presencia de la escuela católica. La competencia entre nosotros nos puede llevar a la desaparición».
Financiación
Otra preocupación es la escasa financiación, que el secretario general de Escuelas Católicas, calificó hace unos meses, durante la asamblea de la entidad, de «insuficiente y vergonzante». «Hay un interés de la Administración por no querer estudiar el coste real del puesto escolar en España. Esto nos ayudaría a saber cuál es el déficit del módulo de conciertos de los últimos 40 años. El único análisis serio es el que hizo el Síndic de Greuges en Cataluña, que concluyó que este déficit era del 297 %. Con esta cifra, uno entiende por qué no quieren saber nada. Encima, se multiplican las acusaciones contra los centros cuando las familias, por voluntad propia, ayudan a su sostenimiento, a que siga abierto… porque el Estado no cumple con su obligación. En el momento actual, la financiación que el Estado da a los colegios concertados no cubre el 60 % de los gastos reales. En algunos casos, no alcanza el 40 %. Por eso digo que es vergonzante».
Sobre la LOMLOE afirma que se ha implantado de forma general y muy rápida: «Los grandes cambios pedagógicos, que eran muy importante y necesarios, no han llegado a calar. Se ha cambiado el nombre a las cosas que ya se hacían, pero no se ha producido la transformación necesaria».+
Imposiciones ideológicas
Sobre posibles imposiciones ideológicas que vayan contra la antropología cristiana, Huerta es tajante: «Hemos dejado claro al Ministerio de Educación que no vamos a ir en contra de nuestra identidad. Lo que vemos con preocupación es que la mayor parte de los temas excesivamente ideologizados no vienen de este Ministerio, sino de otros, que incluyen en sus leyes cuestiones que afectan a los centros educativos. […] Tenemos muy claro que no podemos ir contra nuestro ideario, que se basa en el humanismo cristiano, desde una antropología y concepto de persona específico. No vamos a aceptar imposiciones ideológicas que van en contra de nuestro ideario y de los motivos por los que las familias eligen nuestros centros. No tendría sentido».
Identidad
Precisamente, sobre la identidad, Huerta ha podido constatar en sus encuentros con entidades titulares que «hay un interés muy fuerte y muy grande por cuidar los elementos identitarios». También afirma que un colegio no es más o menos pastoral, más o menos evangelizador, por la presencia de clérigos o religiosos, «sino por el compromiso y la identificación de un número importante de educadores».
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