El Pontífice vuela de regreso a Roma tras 12 días de recorrido por Asia y Oceanía, más de una docena de discursos, cuatro homilías y muchos gestos
Tras 12 días intensos, cuatro países y numerosos discursos, el papa Francisco ya vuela de regreso a Roma tras mantener los últimos encuentros en Singapur, última etapa del viaje. Los ancianos, enfermos y jóvenes fueron los protagonistas.
La mañana del viernes comenzó para el Pontífice con una visita a los ancianos y enfermos que viven en la Casa Santa Teresa, atendidos por entidades católicas desde una perspectiva integral: física y espiritual. Allí, les dijo: «Os pido que recéis por la Iglesia y por la humanidad. Vuestra oración es muy importante ante Dios. Dios se alegra de escuchar vuestra oración. Muchas gracias por vuestra paciencia y vuestra oración».
Con los jóvenes
Especialmente significativo fue el encuentro interreligioso que mantuvo con jóvenes, que discurrió a modo de diálogo. Singapur es un país con mayoría budista (33 %), aunque hay presencia relevante de otras religiones: cristianismo (18 %), islam (14 %), taoísmo (10 %), hinduismo (5 %).
En este sentido, dijo que la diversidad religiosa es fundamental: «Si empiezan a discutir: “Mi religión es más importante que la tuya…”. “La mía es verdadera, la tuya no es verdadera…”, ¿a dónde lleva esto? Todas las religiones son un camino para llegar a Dios. Y como Dios es Dios para todos, todos somos hijos de Dios».
También los invitó a tener coraje para construir, avanzar y salir de las zonas de confort. «¡Un joven que elige hacer siempre su vida de forma cómoda es un joven que engorda! Pero no engorda su barriga, ¡engorda su mente! Por eso digo a los jóvenes: ¡Arriésguense, salgan! ¡No tengan miedo! El miedo es una actitud dictatorial que te paraliza», añadió.








