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El Sínodo arrancará tras pedir perdón por los abusos, la guerra y otros pecados contra las mujeres, los migrantes o la sinodalidad

La basílica de San Pedro acogerá el 1 de octubre una celebración penitencial, presidida por el Papa, que pondrá fin a los dos días de retiro espiritual preparatorio

La segunda Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad arrancará tras una gran petición de perdón de la Iglesia por algunos pecados. Será en una celebración penitencial que tendrá lugar en la basílica de San Pedro el 1 de octubre, que pondrá fin a los dos días de retiro espiritual preparatorio.

El evento será organizado conjuntamente por la Secretaria General del Sínodo y la diócesis de Roma, en colaboración con la Unión de los Superiores Generales y la Unión Internacional de Superioras Generales. Estará abierto a todos, especialmente, a los jóvenes, y será retransmitido en directo.

Durante esta liturgia penitencial, se pondrá nombre a algunos de los pecados «que suscitan más dolor y vergüenza, invocando la misericordia de Dios», ha explicado el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, en una rueda de prensa este lunes en el Vaticano.

En particular, se confesarán los pecados contra la paz y contra la creación, los pueblos indígenas y los migrantes, contra las mujeres, las familias y los jóvenes o contra la pobreza. También se hablará del pecado de los abusos, del de la doctrina utilizada como piedra que hay que arrojar contra el otro, o de aquel que va contra la sinodalidad, la comunión y la participación de todos.

Durante la celebración, se podrán escuchar tres testimonios de víctimas de algunos estos pecados. En concreto, víctimas de la guerra, los abusos y las migraciones.

«No se trata de denunciar el pecado de los demás, sino de reconocerse parte de aquellos que por omisión o acción se convierten en causa de sufrimiento, responsables del mal sufrido por los inocentes o indefensos. Al final de esta confesión, el Santo Padre dirigirá, en nombre de todos los cristianos, una petición de perdón a Dios y a los hermanos de toda la humanidad», ha explicado Grech.

Según el documento facilitado por la Secretaría General del Sínodo, «una Iglesia que quiere caminar juntos necesita siempre reconciliarse». Y añade: «El perdón constituye la realización fundamental de la Iglesia, porque sintetiza su naturaleza y su misión. Sería reductivo pensar en la Iglesia solo como administradora y dispensadora del perdón sacramental. El papa Francisco nos ha enseñado que también es necesario pedirlo, llamando a los pecados por su nombre, sintiendo dolor e incluso vergüenza».

Y concluye afirmando que el perdón es como una resurrección, pues permite levantarse al que ha caído y volver a empezar: «Confesar que se ha pecado es la condición para un nuevo comienzo».

Más representantes de otras Iglesias en el Sínodo

Otra de las novedades de este segunda sesión del Sínodo sobre la sinodalidad es la participación de los delegados de otras Iglesias y comuniones cristianas, que pasa de 12 a 16. También habrá, como el año anterior, una celebración ecuménica. Si en 2023 fue una vigilia previa al inicio de los trabajos, en esta ocasión, la oración tendrá lugar durante los mismos, concretamente el 11 de octubre en la Piazza dei Protomartiri, donde, según la tradición, fue martirizado san Pedro.

La fecha no es baladí, pues ese día de 1962 se produjo la apertura del Concilio Vaticano II. «Esta oración será una ocasión para dar gracias por todos los frutos ecuménicos que se han desarrollado en el
impulso del Concilio, destacando los 60 años transcurridos desde la publicación de la constitución dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y el decreto sobre el ecumenismo
Unitatis Redintegratio», ha informado la Santa Sede.

Cuatro foros abiertos al público

Durante esta asamblea tendrán lugar, además, cuatro fotos teológico-pastorales, abiertos al público, para «profundizar en algunos temas del Sínodo». Serán los siguientes: El pueblo de Dios, sujero de la misión; El papel y la autoridad del obispo en una Iglesia sinodal; La mutua relación Iglesia local-Iglesia universal; y El ejercicio del primado y el Sínodo de los Obispos.

Según ha explicado la Secretaría del Sínodo, estos foros presenten ser momento de profundización para los participantes, «ofreciéndoles una comprensión sintética, pero suficientemente documentada de los citados temas, indicando también los diferentes modos y sensibilidades con que, desde la perspectiva católica, pueden ser interpretados».

Metodología del Sínodo

Según ha hecho público la Secretaría del Sínodo, el trabajo de la asamblea del Sínodo de los Obispos se dividirá en cinco módulos: los cuatro primeros se corresponderán a cada una de las secciones del Instrumentum laboris —Fundamentos, Relaciones, Caminos y Lugares— y un quinto conclusivo, dedicado a la discusión y aprobación del Documento Final.

Los cuatro primeros módulos tendrán la misma estructura, esto es, una breve presentación del tema por parte del relator general, dos sesiones de los Grupos de Trabajo —formado por diez o doce personas según sus preferencias lingüísticas— tres Congregaciones Generales —que incluye a todos los participantes— y una sesión más de los Grupos de Trabajo para redactar el informe de cada grupo, que deberá ser entregado a la Secretaría General.

Los trabajos del Módulo conclusivo se organizarán a partir de la presentación de un proyecto de Documento Final, que se debatirá en la Congregación General y sobre el que los Grupos de Trabajo harán enmiendas.

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