Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

A pie de barro

No solo con un pañuelo valenciano en la cabeza, botas de agua en los pies, guantes en las manos y mascarilla en el rostro, sino también con el corazón abierto para acoger, oídos atentos para escuchar y brazos extendidos para abrazar a todo el pueblo sufriente. En definitiva, y sin titubear, ser entero en actitud de entrega y oración. Esto es, precisamente, lo que hemos encarnado estos días en comunidad, estando a pie de barro en Algemesí, pueblo de la Ribera Alta de Valencia, golpeado fuertemente por la DANA. 

Vivir estos días en medio del caos ha sido abrazar la incertidumbre y confiar en el corazón humano que, una vez más, nos habla de amor, nos habla de gratuidad sin límites, nos habla de comunión. Es este el Dios Padre en el que creemos, un Dios encarnado y embarrado. Embarrado con el pobre, con el que sufre, con el herido. Y esa es nuestra fe. Una fe que nos pone en camino, siendo peregrinos y saliendo aprisa, para acompañar y compartir, como la Virgen María. Así lo relata el Evangelio de San Lucas:

«En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.

Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: “¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá…”».

Y me pregunto: ¿qué es lo que hoy se está cumpliendo en esta zona de Valencia? Quizá su promesa de no dejarnos solos, porque ahí está, a pie de barro junto a los peregrinos de la solidaridad.  

La hermana Clara es salesiana misionera. / CEDIDA
This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now