El presidente del Dicasterio para el Servicio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral estuvo dos días en la zona para llevar la oración y la solidaridad del Papa
El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, el cardenal Michael Czerny, está visitando este viernes las zonas más afectadas por la DANA en Valencia, acompañado por el arzobispo, Enrique Benavent. La semana pasada también estuvo en la zona el nuncio del Papa en España, Bernardito Auza.
Primera parada: Benetússer
La primera parada ha sido la localidad de Benetússer, donde el purpurado ha visitado los locales del movimiento Juniors M. D., la parroquia Nuestra Señora del Socorro y el Colegio Nuestra Señora del Socorro, que fue el centro escolar de la zona más afectado por la riada.
«Quedó completamente arrasado, la fuerza del agua reventó los muros, y las aulas quedaron destrozadas», afirma el párroco, Jesús Cervera, según recoge la Delegación de Medios del Arzobispado de Valencia en una nota.
Este centro educativo tiene una larga tradición, pues ha acogido, desde siempre, a la mayor parte de la población, además de alumnos de localidades próximas. Cuando fue fundado, no había instituto públicos. Ahora, su cerca de 1.000 alumnos están reubicados en otros espacios y plantas del edificio.
Tras la riada, la imagen de la Virgen del Socorro que se encontraba en el colegio apareció a once kilómetros y muchos acudieron a las cuatro de la mañana de aquel día para ayudar en el centro escolar. Las limpiadoras del centro «se quedaron al principio para achicar agua hasta que se dieron cuenta de que la fuerza de la corriente iba totalmente contra ellas, por lo que decidieron subirse al primer piso donde permanecieron toda la noche hasta las seis de la mañana cuando pudieron rescatarlas», asegura la directora Amparo Sánchez.
Segunda Parada: Alfafar
Tras Benetússer, el cardenal Czerny ha ido a Alfafar, donde ha conocido de primera mano la catástrofe a través del párroco de Santa Fe, Salvador Aguado.
Cómo ya contó en ECCLESIA, mossén Voro, como todos lo conocen, ha contado que la riada les pilló durante la Eucaristía y que se subieron a la terraza para resguardarse hasta las cuatro de la mañana. También ha dado cuenta de la solidaridad de los voluntarios y de la situación de caos, que hizo que las fuerzas del Estado tardaran mucho en llegar.
Tercera parada: Catarroja
La visita del prefecto y del arzobispo ha continuado por Catarroja. Allí, ha visitado las parroquias Nuestra Señora del Pilar, uno de los templos que acogen a los voluntarios, y María, Madre de la Iglesia. El párroco de esta última, José Vicente Alberola, ha contado que las primeras semanas fueron muy duras.
«Es impresionante»
Tras completar la primera parte de la visita, el purpurado ha reconocido, por lo que ha visto, que «aquí la Iglesia no habla, actúa» y «prioriza lo que necesita el pueblo».
«Es impresionante ver un templo que es almacén para que la gente pueda comer, limpiarse, etc. Pero también es impresionante que hay un ambiente de fe, de oración, de esperanza. Y también el hecho de que la Iglesia, los voluntarios, han sido los primeros y hasta los únicos en responder. Eso nos enseña algo de lo que debe ser la vida y el servicio del Pueblo de Dio», ha agregado, según refiere el Arzobispado de Valencia a través de su Delegación de Medios.
También ha manifestado que ha viajado a Valencia para «Expresar la oración y solidaridad del Papa». «Es una instancia de la presencia del Papa. Él tiene a este pueblo muy golpeado en su corazón», ha agregado.
Cuarta parada: Picanya y Paiporta
La tarde del viernes, Czerny se ha trasladado a Picanya y luego a Paiporta. En esta última localidad, celebró la Eucaristía junto a los sacerdotes de las localidades, voluntarios y las personas afectadas. «He venido a expresar la cercanía, la oración, y la solidaridad del Papa Francisco, que quiere estar muy cercano a todos vosotros, sobre todo, a los que más sufren», ha dicho.
También ha manifestado que, «en medio de tanto dolor, hemos encontrado a Cristo, sobre todo en los que sufren, pero también hemos podido encontrar a Cristo resucitado en los voluntarios, que eran realmente portadores de vida en respuesta a la muerte, y que han hecho palpable el amor de Cristo».
Al finalizar la Misa, el arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha agradecido al cardenal la visita, así como la preocupación del Santo Padre por Valencia.







