La Fundación DeClausura pone en marcha una campaña para ayudar a 80 conventos y monasterios a sufragar los gastos de calefacción.
El invierno tiende a ser especialmente frío en los monasterios y conventos. Suelen ser edificios antiguos, con espacios muy amplios y techos altos, que permanecen durante meses a temperaturas bajas, lo que hace que sea difícil calentarlos durante estos meses. El gasto de la calefacción se suma, por tanto, a tantos otros costes inevitables en la vida monástica. Ante esta situación, la decisión que más se repite tiende a ser la de encender la calefacción lo menos posible. Aunque eso implique pasar frío.
Ante esta situación, la Fundación DeClausura lanza una campaña de captación de donativos con el objetivo de ayudar a 80 monasterios y conventos a hacer frente a los gastos de calefacción.
Edificios difíciles de calentar
Muchas de estas comunidades no cuentan con un sistema de calefacción eficiente o todavía usan estufas de leña para calentar los edificios. A esta realidad hay que sumarle los muros de piedra vista, las ventanas antiguas de un solo cristal o los problemas de humedad.
Además, las comunidades monásticas no pueden acogerse al mercado resgulado de luz o gas, que está reservado a hogares o pequeñas empresas con baja potencia contratada. Es decir, los gastos energéticos se suman a los costes fijos del día a día, como el mantenimiento, la alimentación o la Seguridad Social.
El frío contra la salud
Por otro lado, exponerse al frío de forma continuada puede tener impacto directo sobre la salud. No son extrañas en los monasterios las enfermedades respiratorias o los problemas relacionados con los huesos, desde pulmonías y artritis hasta catarros simples. Algunas comunidades lo expresan con claridad: «El convento es como una nevera».
Con esta campaña, la Fundación DeClausura pretende aliviar este frío, no eliminarlo permanentemente, dado que es algo prácticamente imposible en muchos de los monasterios. Se trata, por tanto, de un intento por abrigar los meses más duros del año en la vida de monjes y monjas.
Este es el segundo año que la fundación emprende esta iniciativa. En la edición anterior se logró prestar ayuda a 64 comunidades contemplativas, llegando a recaudar 68.500€.








