El Congreso de Vocaciones ha concluido con la Eucaristía, en la que el presidente de la Conferencia Episcopal Española ha invitado a llevar el Evangelio a los diversos ambientes, a «levantar nuestras banderas», a «luchar contra lo políticamente correcto» y a «ofrecer una antropología de la comunión» frente a la antropología del Estado
Tras tres días intensos de reflexión, oración y celebración, el Congreso de Vocaciones, celebrado en Madrid, ha concluido con la Eucaristía de envío, presidida por Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), que ha lanzado una invitación a remar mar adentro en el hoy, duc in altum: «Ve a la espesura de la historia, atraviesa las dificultades y anuncia el Reino de Dios».
Y ha pedido que esto se haga en los ambientes que vive cada uno, en el trabajo, en las diversas redes de cada uno: «Si salimos a la anchura de a misión en cada uno de sus campos, si vamos mar adentro, creceremos en comunión y encontraremos a Jesucristo en el rostro de los pobres, de los hambrientos, que nos invitará una y otra vez a convertir nuestro corazón, a unir nuestras manos, a levantar nuestras banderas, a luchar contra lo políticamente correcto, a ofrecer una antropología de comunión frente a la antropología del Estado que quiere abrirse paso entre nosotros».
Y ha continuado: «Viviremos una presencia en la que la comunión y el encuentro superará las polarizaciones. Viviremos una presencia en la que el curar las llagas de los pobres nos curará de nuestras propias heridas como Iglesia, nuestros propios pecados, de los que hemos de pedir perdón».
Con todo, ha animado a seguir remando mar adentro para responder a la pregunta ¿para quién soy? «Ya sabemos la respuesta y ya sabemos que el que nos da la respuesta da la vida por nosotros y nos envía el Espíritu Santo para que podamos vivir la respuesta», ha concluido.






