El Pontífice ha enviado una carta a los obispos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos para pedirles que trabajen cerca de migrantes y refugiados
El Papa Francisco ha hecho pública una misiva que dirige a los obispos norteamericanos en la que señala que está al tanto del programa puesto en marcha en Estados Unidos de deportaciones masivas. El Santo Padre señala que el nuestro es un tiempo marcado por la inmigración, y que esto es precisamente una oportunidad para reafirmar la dignidad infinita y trascendente de toda persona humana.
A este respecto, conmina a no olvidar que el propio Jesucristo también vivió el drama de la inmigración, y que por eso es modelo para todos los emigrantes de cada época y país. El hecho de que Él nos ame a todos con amor universal, «nos educa -indica Francisco- en el reconocimiento permanente de la dignidad de cada ser humano, sin excepción». Eso significa que la dignidad de la persona está por encima del carácter jurídica que regula una sociedad, y por tanto que los cristianos debemos «mirar la legitimidad de las normas y las políticas públicas a la luz de la dignidad de la persona y sus derechos fundamentales».
Asimismo, el sucesor de Pedro, que sigue con mucha atención la crisis derivada del programa de deportaciones masivas, pide no identificar la condición ilegal de los migrantes con la criminalidad. Esto no quita, por supuesto, que una nación se defienda de los crímenes cometidos en su tierra.
La defensa de la dignidad de la persona promueve el bien común. Es más, «un estado de derecho se verifica precisamente en el trato digno que merecen todas las personas, en especial, los más pobres y marginados». Francisco recuerda que el cristiano no es un individuo aislado, si no que pertenece a una comunidad. La relación con los otros le constituye, por lo que afirmar la dignidad del otro es afirmar la propia.
El Santo Padre ha aprovechado para reconocer el esfuerzo de los obispos en su trabajo con migrantes y refugiados, «anunciando a Jesucristo y promoviendo los derechos humanos fundamentales».








