Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

La fuga y el retorno. Domingo 4º de Cuaresma. C

Este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. (Lc 15,24)

  1. En este tiempo muchas personas parecen desconocer o haber olvidado a Dios ¿A qué puede deberse esa situación?
  2. En otras ocasiones se admite una referencia a lo sobrenatural. ¿Por qué se rechaza a un Dios que se presenta como padre?
  3. Aun los que dicen admitir a Dios como Padre, ¿se reconocen y se respetan siempre como hermanos?
  4. ¿Es habitual reconocer que si nos alejamos de Dios llevamos una vida mortecina?
  5. ¿No nos preocupa haber abandonado al Padre para terminar sirviendo a unos amos que no nos prestan atención?
  6. ¿Qué significa en nuestra vida esa contraposición entre la pérdida y el hallazgo?
  7. ¿Y yo estoy dispuesto a decir con verdad que “me levantare e iré donde mi Padre?
This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now