El Pontífice volvió a la comunidad de la que salió para encerrarse en el cónclave y se incorporó a su rutina diaria como cardenal: presidió la Misa en la capilla y disfrutó de un almuerzo fraterno
El que fuera cardenal Robert Francis Prevost hizo ayer una visita sorpresiva y de carácter íntimo a la que fuera su casa durante 12 años: la Curia General de la Orden de San Agustín (OSA). Y la hizo ya como León XIV, en su primer encuentro como Pontífice con la comunidad en la que sirvió como Prior General de la Orden entre los años 2001 y 2013.
Poco antes del mediodía, el Papa se trasladó en un monovolumen negro desde el Vaticano hasta vía Paolo VI, tras la columnata de Bernini, para una visita privada a su familia religiosa —donde la convivencia es la primera «norma», según prescribe san Agustín en la regla de vida para sus frailes— que se alargó hasta después de las 15:00 horas. La jornada familiar incluyó, según ha informado la propia OSA, la celebración de la Santa Misa —que el Santo Padre presidió— en la capilla de la comunidad y un momento fraterno de almuerzo en el refectorio, una rutina que el entonces cardenal Prevost solía seguir a diario cuando residía en Roma, tras ser llamado por el papa Francisco para servir como prefecto del Dicasterio de los Obispos.
Así, cientos de personas se congregaron frente a la puerta de la Curia Agustiniana para esperar la salida del nuevo Papa, sin apenas importarles que se desatara una tormenta no prevista. El padre Alejandro Moral, Prior General de la Orden, explicó a los medios vaticanos con posterioridad que «todo tuvo lugar en la curia general y que el Pontífice presidió la Eucaristía en su capilla, seguida del momento fraterno del almuerzo».
El padre Moral describió los encuentros, según las declaraciones recogidas por Vatican News, como «muy, muy familiares y muy agradables», aclarando que el Papa «conocía a todo el mundo y todos lo conocemos, y por eso es muy bonito». Apuntó asimismo que fue una visita «familiar, de acción de gracias» y reveló que el Pontífice «solía venir aquí a comer regularmente y quería agradecer a la comunidad por ello». Sobre el momento de convivencia juntos, Moral lo calificó de «agradable».
Durante la Eucaristía, que coincidió con la liturgia del día de la Orden en honor a la Bienaventurada Virgen María, Madre del Socorro y en recuerdo de Nuestra Señora de Fátima, el Santo Padre inició su homilía con las mismas palabras de su bendición Urbi et Orbi inaugural: «La paz esté con vosotros». Posteriormente, destacó la importancia del papel misionero de la Iglesia, la necesidad de caminar juntos de manera sinodal y subrayó la espiritualidad de comunión como rasgo distintivo de la herencia de San Agustín. El mensaje principal que el Papa dejó a sus hermanos agustinos, según el padre Moral, fue que deben estar «siempre cerca unos de otros, viviendo, como pide san Agustín, la comunión». Este rasgo de la herencia del obispo de Hipona es el que impulsa a avanzar en unidad para transmitir el mensaje del Evangelio al mundo.
En el refectorio, el Prior General dio la bienvenida al Santo Padre, destacando la plenitud de alegría que solo Cristo resucitado puede ofrecer, a la que se suma la felicidad por su elección. Recordándole las palabras «Tu es Petrus», le aseguró la oración, el apoyo y la fraternidad incondicional de la Orden en su nuevo ministerio. El padre Alejandro no se privó de hacer una gracia, afirmando que, aunque la Iglesia universal acaba de ocupar la sede vacante papal, ahora «somos nosotros quienes tenemos una ‘sede vacante’ en nuestra casa, en nuestra capilla y en el refectorio donde hemos compartido tantos momentos fraternos».
El Papa, por su parte, después de felicitar a dos hermanos por su cumpleaños y su santo, animó a perseverar en la difusión del «maravilloso patrimonio doctrinal y espiritual de san Agustín», recordando incluso una exhortación similar a la del papa Benedicto XVI sobre la importante labor del Pontificio Instituto Patrístico Augustinianum, institución académica clave para seguir impulsando esta misión. Y recordó las palabras que el papa alemán le dirigió en los Jardines Vaticanos, cuando él todavía era Prior General, alentando apasionadamente a la comunidad a estudiar, profundizar y difundir el pensamiento de san Agustín.
La visita, que se produjo exactamente una semana después de que el entonces cardenal Prevost dejara la Curia Agustiniana para entrar en el cónclave —después de rezar con los frailes, por ellos y por todos los cardenales que habrían de tomar la difícil decisión de elegir al sucesor de Pedro, salió de la comunidad «con el hábito agustiniano» y el rojo cardenalicio, regresando ahora todo de blanco—, fue considerada como un «cálido regreso a casa» para el nuevo Pontífice. Empleados y cocineros que trabajan en la casa junto a la comunidad también tuvieron la oportunidad de saludarlo. Todos en la Curia estaban «muy contentos» por ser la primera visita del Papa. «Ha sido una jornada muy emotiva, pues nuestro hermano ha vuelto a la comunidad para estar con nosotros una vez más, compartir y aumentar así nuestra alegría», resumió el Prior General.








