El encuentro ha tenido lugar en el contexto de la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo: «Es un signo de la profunda comunión ya existente entre nosotros, y un reflejo del vínculo fraternal que unió a los Apóstoles Pedro y Andrés»
El Papa León XIV ha recibido en la mañana de hoy a la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla por primera vez desde que fuera elegido obispo de Roma. Este significativo encuentro ha tenido lugar en el contexto de la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo, patronos de la Iglesia de Roma. El Sumo Pontífice ha destacado que este tradicional intercambio de delegaciones entre ambas Iglesias hermanas es «un signo de la profunda comunión ya existente entre nosotros, y un reflejo del vínculo fraternal que unió a los Apóstoles Pedro y Andrés».
Cabe recordar, como ha hecho el Santo Padre, que la reanudación de este «diálogo genuino» entre las Iglesias de Roma y Constantinopla ha sido posible tras «siglos de desacuerdos y malentendidos», gracias a los «pasos valientes y con visión de futuro» dados por el papa Pablo VI y el patriarca ecuménico Atenágoras. Sus respectivos sucesores han puesto de manifiesto, hasta el día de hoy, que han proseguido y prosiguen con convicción este camino de reconciliación, fortaleciendo así las estrechas relaciones mutuas. A este respecto, León XIV ha querido mencionar el «testimonio de sincera cercanía a la Iglesia católica» mostrado por su santidad el patriarca ecuménico Bartolomé, quien participó personalmente en el funeral de quien fuera su gran amigo, el difunto papa Francisco y en la Misa de inauguración del propio pontificado de León XIV.
Así las cosas, el Papa ha expresado su gratitud por el progreso logrado hasta el momento y ha asegurado su «deseo de perseverar en el esfuerzo por restaurar la plena comunión visible entre nuestras Iglesias». Ha subrayado, asimismo, que la consecución de este objetivo «solo puede lograrse, con la ayuda de Dios, a través de un compromiso continuo con la escucha respetuosa y el diálogo fraterno», y, por ello, León XIV ha manifestado su apertura a «cualquier sugerencia» que la delegación pueda ofrecer, siempre en consulta con los demás obispos de la Iglesia católica, quienes comparten con él la responsabilidad de la unidad completa y visible de la Iglesia de Cristo.
Finalmente, el Santo Padre ha agradecido «de todo corazón» la presencia de la delegación en Roma en esta solemne ocasión. Les ha pedido que transmitan sus «cordiales saludos» al patriarca Bartolomé y a los miembros del Santo Sínodo, junto con su gratitud por haber enviado una delegación un año más. Y ha concluido su alocución invocando a los santos Pedro y Pablo, a san Andrés y a la santa Madre de Dios para que «acompañen y sostengan sus esfuerzos al servicio del Evangelio».








