Hoy, Jesús, me dices las condiciones que tengo que tener para seguirte y me
lo dices muy claramente: “Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su
madre, incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío”, —primera condición—.
Segunda condición: “Quien no lleve la cruz detrás de mí, no puede ser discípulo mío”.
Las dos condiciones para seguirte: renunciar a todo lo que es egoísmo… Mi propio yo,
lo mío, a mí mismo, a mis bienes, a lo que tengo, a mis posesiones interiores, que no
me dejan desarrollarme en tu vida, que me envuelven y que me hacen estar con una
actitud calculadora y deliberando cualquier decisión.
ORAR CON EL EVANGELIO (C) – 23º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. Quien no lleve su cruz de trás de mí, no puede ser discípulo míoDescarga







