El pasado 1 de septiembre, con la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, la Iglesia inició el Tiempo de la Creación, que se extiende hasta el día 4 de octubre,
fiesta de san Francisco de Asís, y en el que se nos invita no sólo a contemplar la belleza del mundo creado, sino a honrar el misterio profundo de la Creación, proclamando con fe al Dios Trino: el Padre todopoderoso, Cristo, por quien todo fue hecho, y el Espíritu Santo, dador de vida.
Este año, en el décimo aniversario de la celebración de este tiempo, y en el marco del Año Jubilar, el papa León XIV nos propone un lema sencillo, pero profundo: «Semillas de paz y esperanza». En su mensaje, el Santo Padre denuncia las consecuencias del pecado que afectan a la creación: la explotación sin límites, el abuso de poder, la indiferencia frente a los más pobres. Todo esto provoca heridas en la tierra y en sus hijos. Por eso insiste en que la crisis ecológica es también una crisis moral y espiritual.
- A nivel diocesano. Lo celebraremos el sábado, 20 de septiembre, con una Jornada de Oración en el monasterio de Monte Sión, en Toledo, que organiza nuestra Delegación Diocesana para el Cuidado de la Creación. Empezaremos a las 10:00 h. de la mañana con la celebración de la eucaristía, en la que utilizaremos el nuevo formulario «Missa pro custodia creationis», aprobado este año por la Santa Sede. Posteriormente se ofrecerá a todos los asistentes, un paseo contemplativo y orante por la finca, que terminará alrededor de las 13:00 h
El nuevo formulario de la misa por el cuidado de la creación fue utilizado por primera vez por el papa León XIV en la misa que celebró, en Castel Gandolfo, en el Jardín Laudato si’, el pasado 9 de julio. La antífona de entrada reza: «Los cielos narran la gloria de Dios y la obra de sus manos anuncia el firmamento» (Sal 19,2) y los evangelios previstos nos muestran los lirios del campo y los pájaros del cielo (Mt 6,24-34) y presentan el pasaje de Jesús calmando el mar en tempestad (Mt 8,23-27).
- Cuidar la Creación. No basta con decir que creemos en Dios Creador si luego maltratamos lo que Él ha hecho con amor. Como cristianos, estamos llamados a cuidar la creación con gestos concretos, con justicia, con amor. El Papa nos pide pasar de las palabras a los hechos, con fidelidad y generosidad.
Junto a este mensaje, también los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social de la Conferencia Episcopal Española han compartido una reflexión con el mismo lema: «Semillas de paz y esperanza en la casa común», en la que señalan que no puede haber paz sin justicia. Si seguimos viviendo como si los recursos fueran infinitos, sin pensar en las generaciones futuras ni en los más vulnerables, estamos destruyendo la armonía que Dios soñó para el mundo. La creación es un regalo que hay que saber cuidar y administrar. - La «deuda ecológica». Muchos países pobres están pagando el precio del desarrollo de otros. Es la «deuda ecológica» que los países ricos han ocasionado y que lastra su desarrollo y les impide salir de la pobreza. El Año Jubilar invita a una solución generosa.
Por mi parte, os invito en este Tiempo de la Creación a volver a mirar la creación con ojos de fe, y considerar el cuidado de la casa común como una parte esencial de nuestra fe. No se trata de una moda verde», sino de una llamada del evangelio que nos hace salir al encuentro de todos, superando prejuicios e ideologías.
El Tiempo de la Creación es una llamada a la esperanza activa. Cada semilla que sembremos con fe, humildad y amor puede transformar el mundo. Dios quiere que su creación sea una casa para todos. No dejemos que se convierta en un desierto. Trabajemos juntos para sanar nuestras relaciones con Dios, con los demás y con la creación.





