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Conmemoración de los mártires del siglo XXI: el ecumenismo de la sangre

El papa León XIV ha presidido este domingo una celebración ecuménica en la basílica de San Pablo Extramuros, con una representación de la Oficina para las Causas de los Santos de la CEE

«Yo solo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo (Ga 6,14). Las palabras del apóstol Pablo, junto a cuya tumba estamos reunidos, nos introducen en la conmemoración de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI, en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz». Con esta invocación, el papa León XIV ha iniciado la homilía en la conmemoración de los nuevos mártires y testigos de la fe, celebrada este domingo en la basílica de San Pablo de Extramuros. Allí se encontraban representantes de las Iglesias ortodoxas, de las antiguas Iglesias orientales, de las comuniones cristianas y de las organizaciones ecuménicas.

Entre los presentes, ha asistido una representación española encabezada por la Oficina para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Española, reflejando el compromiso compartido de mantener viva la memoria de los testigos de la fe.

Fernando Real, Fernando del Moral, Juana Sánchez-Gey y Lourdes Grosso

Los mártires del siglo XXI «han testimoniado la fe sin usar jamás las armas de la fuerza ni de la violencia, sino abrazando la débil y mansa fuerza del Evangelio», ha afirmado el Santo Padre, poniendo como ejemplo a varios testigos de la fe: la hermana Dorothy Stang, comprometida con «los sin tierra» de la Amazonía; el sacerdote caldeo Ragheed Ganni, de Mosul (Irak) o el anglicano Francis Tofi, tres nombres entre los casi 1.700 «nuevos mártires» de diversas confesiones cristianas, que dieron testimonio de su fe hasta entregar la vida. Son 314 de América, 43 de Europa, 277 de Oriente Medio, 357 de Asia y Oceanía, 634 de África, según las cifras publicadas por la Santa Sede.

El acto conmemorativo ha consistido en una liturgia de la Palabra que ha seguido el ritmo de las bienaventuranzas, con peticiones proclamadas en bengalés, singalés, armenio, arameo, árabe, chino, entre otras lenguas. Se ha finalizado con la profesión de fe —según la versión ecuménica— y el rezo del padrenuestro.

Ha sido una celebración de gran unción espiritual y comunión cristiana, que nos ha hecho comprobar que el ecumenismo de la sangre de nuestros hermanos es semilla de unidad en la Iglesia. Citando a san Juan Pablo II en la conmemoración ecuménica de los testigos de la fe del siglo XX (7 de mayo de 2000), el papa León XIV ha recordado que «estos audaces servidores del Evangelio y mártires de la fe, “son como un gran cuadro de la humanidad cristiana […]. Un mural del Evangelio de las Bienaventuranzas, vivido hasta el derramamiento de la sangre”». Por ello, su deseo, al que nos unimos de corazón, es «reafirmar el compromiso de la Iglesia católica de custodiar la memoria de los testigos de la fe de todas las tradiciones cristianas».

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