Este domingo 18 de enero se celebra en España la Jornada de Infancia Misionera, promovida por las Obras Misionales Pontificias para concienciar a los niños de que ellos también son agentes necesarios para la Evangelización.
Bajo el lema Tu vida, una misión, se convoca este año la Jornada de Infancia Misionera, una red internacional de niños que se forman en la misión y comparten sus aportaciones para ayudar a los misioneros en su trabajo con la infancia.
«Los preferidos del Señor son los niños», ha observado José María Calderón durante la presentación de la Jornada. Con esta Jornada, quieren concienciar a los más pequeños de que ellos también son necesarios para la evangelización y hacerles colaboradores de los misioneros que dan su vida por entero.
Más de 2.600 proyectos repartidos por todos los territorios de misión reconocidos por la Iglesia se benefician de esta campaña, siendo además España el país que más aporta económicamente a nivel mundial. Solo el año pasado en nuestro país se recaudaron casi 3 millones de euros.
El dinero se reparte entre proyectos de evangelización (un 20 %), de salud y protección de la vida (un 25 %) y de educación (un 55 %). Estos últimos mayoritariamente dirigidos a mujeres que no tendrían acceso a ninguna enseñanza si no fuera por la Iglesia. Aun así, el trabajo que realizan los misioneros a nivel humano y espiritual no es algo que haya que pasar por alto. «Los misioneros principalmente están», ha asegurado Calderón.
Este año, el centro de la campaña es un centro para niños con discapacidad que los misioneros oblatos dirigen en Dakhla, en mitad del Antiguo Sahara Español. Hasta allí se desplazó Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo, un aventurero que ha recorrido el mundo en busca de historias y que ha visitado los lugares más remotos del planeta. Lugares en los que siempre ha encontrado un misionero acompañando y apoyando en lo que se necesite. Jamás ha conocido tampoco a ninguno que haya querido tirar la toalla en momentos de dificultad, todos han peleado contra viento y marea «con las únicas armas de su fe».








