“Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt 5,3)
- ¿En qué solemos poner hoy el ideal de la felicidad?
- ¿Se diferencia nuestro ideal de la felicidad del que tienen los no creyentes?
- ¿Cuál de las bienaventuranzas evangélicas nos parece más necesaria para este tiempo nuestro?
- ¿Qué nos sugieren los premios que van unidos a las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña?
- ¿Tratamos los cristianos de dar testimonio de estos valores evangélicos?
- ¿Qué efectos sociales produciría la vivencia de estos ideales?
- ¿Entran las bienaventuranzas en el marco de mis oraciones?







