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León XIV: «María es la creyente por antonomasia»

Tras haber dedicado su última catequesis a la Iglesia peregrina en la historia hacia la patria celestial, este miércoles, 13 de mayo, memoria de la Virgen de Fátima, el Papa ha reflexionado sobre el capítulo VIII de la Constitución dogmática Lumen Gentium, dedicado a La Virgen María como modelo de la Iglesia.

«Las reflexiones sobre la Virgen María recogidas en la Lumen Gentium, nos enseñan a amar a la Iglesia y a servir en ella al cumplimiento del Reino de Dios que está por venir y que se realizará plenamente en la gloria», ha expresado León XIV, que ha continuado en la Audiencia General con su ciclo de catequesis sobre los documentos del Concilio Vaticano II.

Al iniciar la catequesis, el Pontífice ha señalado que el Concilio quiso situar a la Virgen en el corazón de la Iglesia, definiéndola como miembro singular y ejemplar de fe. «Estas palabras nos invitan a comprender cómo en María, que bajo la acción del Espíritu Santo ha acogido y generado al Hijo de Dios hecho carne, se puedan reconocer tanto el modelo, como el miembro excelente y la madre de toda la comunidad eclesial».

Icono del Misterio

En este sentido, el Papa ha destacado que la figura de la Virgen ofrece a todos los bautizados el camino a seguir para recibir la Gracia y ser dóciles a la acción del Espíritu Santo. «Además, es la creyente por antonomasia, donde se nos ofrece la forma perfecta de la apertura incondicional al misterio divino en la comunión del pueblo santo de Dios, María es miembro excelente de la comunidad eclesial. En cuanto que, finalmente, genera hijos en el Hijo, amados en el eterno Amado venido entre nosotros, María es madre de toda la Iglesia, que a Ella puede dirigirse con filial confianza, en la certeza de ser escuchada, custodiada y amada».

Así, ha profundizado en la identidad histórica de María y ha subrayado que en su persona se cumple el diseño de salvación revelado en Cristo. «Con el término mujer se evidencia la concreción histórica de esta joven hija de Israel, a quien se le ha dado la extraordinaria experiencia de convertirse en madre del Mesías», he explicado León XIV. Por otra parte, ha señalado que, al denominar a María como «icono del Misterio», nos referimos a que en ella «se cumple el doble movimiento de descenso y ascenso». Es decir, que en María «resplandecen tanto la elección gratuita por parte de Dios, como el libre consentimiento de la fe en Él».

Antes de concluir su catequesis, el Pontífice ha invitado a los fieles a invocar al Espíritu Santo para que, siguiendo el ejemplo de María, todos podamos adentrarnos en nuestra pertenencia a la comunidad de creyentes. «Y, después de haber profundizado en la Constitución Lumen gentium, pidamos a la Virgen que nos conceda este don: que crezca en todos nosotros el amor por la Santa Madre Iglesia».

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