La muestra, disponible hasta el 14 de octubre, reúne 330 piezas maestras y abre al público espacios habitualmente restringidos al gran público
La ciudad de Toledo se ha vestido hoy de gala para celebrar el inicio de los actos del VIII centenario de su catedral con la apertura de la muestra «Primada. VIII Centenario de la Catedral de Toledo». Esta ambiciosa exhibición, que permanecerá abierta hasta el 14 de octubre, ofrece un recorrido sin precedentes por ocho siglos de espiritualidad, mecenazgo y excelencia artística en el corazón del templo gótico. Organizada por la Fundación Impulsa Castilla-La Mancha y el Cabildo de la Santa Iglesia Catedral Primada, la muestra analiza lo que este templo ha supuesto para la historia, la espiritualidad y el arte mundial desde el ya lejano siglo XIII.
La dirección científica de este proyecto ha recaído en dos figuras de máximo prestigio académico, cuyos perfiles garantizan el rigor de la muestra. Por un lado, la primera parte, dedicada a la época medieval, está comisariada por Javier Martínez de Aguirre Aldaz, catedrático de la Universidad Complutense y experto en la promoción artística medieval de catedrales como Jaca, Pamplona o la propia Toledo. Por otro, la etapa moderna cuenta con el comisariado de Benito Navarrete Prieto, también catedrático de la Complutense y reconocido especialista en la pintura barroca y el dibujo español, quien ha sido distinguido como Caballero de la orden de las Artes y las Letras de Francia.
El itinerario expositivo, así las cosas, comienza con Primada I, donde se analiza la construcción del templo gótico sobre el solar de la mezquita preexistente, destacando una maqueta gigante de 3×3 metros del proyecto iniciado en 1226. En este bloque, la sección «Dives toletana» cobra especial relevancia, al exhibir objetos que fueron estimados como tesoros, desde reliquias y suntuosos relicarios hasta códices que contenían la Palabra de Dios. El recorrido medieval profundiza asimismo en la cosmovisión cristiana a través de piezas emblemáticas como el «Tapiz del astrolabio», que sintetiza el tiempo lineal y cíclico en el espacio catedralicio.
A medida que el visitante asciende por la conocida escalera de Tenorio hacia el claustro alto, accede a espacios excepcionales como la Capilla de la Reina o la Sala de Gigantones, habilitados expresamente para la ocasión. Esta transición permite al público descubrir cómo la sede toledana se convirtió en un «modelo para el resto de las iglesias de España» gracias a la magnificencia de las empresas artísticas abordadas por sus prelados. La primera parte concluye en la capilla de la torre, donde el visitante puede interactuar con una innovadora sección digital que muestra más de una veintena de piezas digitalizadas.
En la segunda mitad, Primada II resalta el mecenazgo de los arzobispos durante la Edad Moderna, subrayando su deseo de proyectar el esplendor catedralicio como «modelo para el resto de las sedes catedralicias del orbe católico», explica el comisario. Destaca aquí la sofisticación de objetos que demuestran la influencia global de Toledo, como la mitra de plumas de Michoacán, una obra que evidencia una «sinergia entre forma europea y manufactura indiana» —agrega— y que llegó a la sede como un objeto de enorme prestigio. Asimismo, se ha reconstruido mediante una maqueta el proceso creativo del Ochavo, considerado el relicario más hermoso y suntuoso imaginable.
Este bloque también dedica un espacio fundamental a la introducción del naturalismo en España bajo el mandato del cardenal Bernardo de Sandoval y Rojas. Gracias a su labor, la exposición puede reunir obras de artistas como Saraceni, Vicente Carducho y Eugenio Cajés, quienes decoraron la capilla de la Virgen del Sagrario. El recorrido permite contemplar interpretaciones iconográficas de los santos toledanos —San Ildefonso, San Eugenio y Santa Leocadia— realizadas por maestros de la talla de Velázquez, El Greco, Zurbarán o Luis Tristán.
La relevancia de la muestra también reside en su labor de conservación, ya que se ha llevado a cabo «un excepcional Programa de restauración, por el que se va a intervenir en más de cien piezas presentes en la muestra». Entre estas recuperaciones destacan diez tablas del retablo mayor de la primitiva catedral y óleos del Camarín de la Virgen del Sagrario. Es reseñable que, de las 330 obras expuestas, aproximadamente un 50 % nunca habían figurado con anterioridad en ninguna exposición, lo que convierte a esta cita en un hito histórico para el conocimiento del patrimonio nacional.
Aunque el 85 % de las piezas pertenecen a la propia catedral, la muestra cuenta con la colaboración de más de una treintena de prestadores internacionales y nacionales, incluyendo los Museos Uffizi de Florencia, el Museo de Salzburgo, el Museo del Prado y Patrimonio Nacional. Como legado científico, se ha editado asimismo un catálogo de 1.300 páginas en dos volúmenes, en el que han colaborado un centenar de expertos de las más prestigiosas universidades y museos. La exposición, cuya museografía ha sido diseñada por el arquitecto Francisco Bocanegra, culmina con El Prendimiento de Cristo de Goya, única obra del aragonés en la región. La muestra podrá visitarse de lunes a domingo, de 10:00 a 18:30 horas, integrándose plenamente en la experiencia de fe y cultura que ofrece la Catedral Primada.








