El arzobispo de Valladolid participó este martes en la apertura de la Asamblea General, durante la que, además, hizo un comentario a Magnifica humanitas: «Marcará un hito en la senda de la doctrina social de la Iglesia».
El presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, participó este martes en la apertura de la Asamblea General de la CONFER, que se celebra con el lema Todos, todos, todos. Kairós sinodal. Un lema al que el también arzobispo de Valladolid ha añadido palabras que lo acompañan: Todos vocación, todos comunión, todos misión.
«La vida es un don y está pensada para amar y entregarse», dijo en primer lugar, refiriéndose a la vocación. Y saltó rápidamente a la comunión, en la que se detuvo, para afirmar que esta no es un círculo que uniforma, sino un poliedro. Una comunión que aparece resaltada en «la propuesta sinodal, que no es otra cosa que una llamada a acoger el concilio Vaticano II». Comunión, continuó, en una corresponsabilidad diferenciada a la hora de abordar juntos los desafíos de este tiempo y llevar el anuncio de Cristo a quienes se crucen en nuestro camino.
Finalmente, se refirió a la misión, que tiene un color especial, dijo. El de los ensayos de un pueblo peregrino, que busca nuevas formas, conoce nuevos rostros, pero que también está en medio de la comunidad cristiana, recreando la vida fraterna, la vida orante, encarnando lo consejos evangélicos, «que son para todos». Y detrás, recogiendo a los que se quedan en la cunetas, se despistan y se pierden.
Magnifica humanitas
El presidente de la CEE concluyó su intervención con una reflexión sobre la primera encíclica de León XIV, presentada este lunes: «No me cabe duda de que va a ser una encíclica que marque un hito en la senda de la doctrina social de la Iglesia. Es un ejercicio vigoroso de doctrina social, es decir, de plantearse en cada momento de la historia qué significa ser católico hoy, qué significa poder vivir una relación con el mundo en permanente cambio».
En este sentido, invitó a las congregaciones, muchas de las cuales tienen proyectos educativos, a «vivir una alianza que ayude ante los desafíos de esta época marcada por la cuarta revolución industrial, la revolución digital, la inteligencia artificial y la robótica para cuidar a la persona».
«Hemos de ser testigos personal y comunitariamente de la magnífica y frágil humanidad que el Señor nos ha regalado», concluyó.
La sinodalidad, signo de nuestro tiempo
Por su parte, la presidencia de la CONFER, integrada por Jesús Díaz Sariego y Cinta Bayo, recordaron que la sinodalidad forma parte de la Iglesia desde sus inicios, pero que aparece en este momento con una nueva fuerza. «Es un signo de nuestro tiempo. Por eso, podemos decir que la Iglesia, en su momento presente, está viviendo un Kairós sinodal».
José María Avendaño, obispo auxiliar de Getafe y obispo de la Comisión Episcopal de la VIda Consagrada que se encarga de las relaciones con la CONFER, recordó las conversiones necesarias para que frutifique esta sinodalidad, recogidas el Documento final del Sínodo: la conversión espiritual, la conversión relacional, la conversión pastoral y la conversión misionera. «El proceso sinodal nos ha invitado a caminar juntos, a escucharnos, a discernir comunitariamente y a dejarnos conducir por el Espíritu Santo», apuntó.
Aunque no pudo asistir, sí envió un mensaje el cardenal Aquilino Bocos, claretiano. Tras coincidir con Argüello en el vínculo entre sinodalidad y doctrina conciliar, lanzó un mensaje de aliento al auditorio, leído por Silvia Rozas, secretaria general adjunta de la CONFER: «No nos atormentemos con los cálculos de los números ni de las edades, sino ahondemos y gocémonos en el misterio en el que se hunden las raíces de nuestra vida consagrada, que es don del Espíritu a su Iglesia. Miremos hacia adelante; caminando juntos y edificando el Reino».
Durante la apertura, se hizo presente a través de un videomensaje Simona Brambilla, prefecta del Dicasterio para Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, que reiteró la petición del Santo Padre a un compromiso de oración: «La oración es la base, es el motor de lo que es un proceso, un movimiento de conversión a todos los niveles, conversión personal, pero también conversión de las relaciones, de los procesos, de los vínculos, de las estructuras, de las dinámicas a diversos niveles».








