Skip to content Skip to sidebar Skip to footer

Seguir a Cristo

Queridos diocesanos,
querida Iglesia de Urgell:

Muchas personas afirman hoy admirar a Jesús. Reconocen en él una figura extraordinaria, un maestro de humanidad y un testigo del amor. Pero el Evangelio no nos invita solamente a admirar a Cristo desde lejos; nos llama a seguirlo.

Y seguir a Jesús no es siempre un camino fácil. El mismo Señor lo dejó claro cuando proclamó las bienaventuranzas y enseñó el mandamiento del amor. El Evangelio nos pide perdonar cuando nace el deseo de vengarnos, amar cuando resulta más sencillo encerrarse en uno mismo, y servir cuando el mundo nos empuja continuamente a buscar el éxito o el reconocimiento, mostrándonoslos como en un escaparate.

Por eso, el seguimiento de Cristo implica una lucha interior y una verdadera conversión del corazón. No consiste simplemente en aceptar unas ideas religiosas, sino en aprender, poco a poco, a vivir según el estilo de Jesús.

También Antoni Gaudí conoció esta exigencia del Evangelio. Quienes lo trataron recuerdan que tenía un carácter fuerte y un temperamento apasionado. Él mismo era consciente de sus límites e intentó vivir un camino de purificación interior. Con el paso de los años, su vida se hizo más sencilla, austera y profundamente orientada hacia Dios.

Gaudí comprendió que seguir a Cristo significaba dejar que la fe transformara toda la existencia. Por eso su obra no fue solo una creación artística, sino también una expresión del discípulo cristiano. De una manera especial, la cruz ocupa un lugar central en la Sagrada Familia. No aparece como un signo de derrota, sino como la manifestación suprema del amor de Dios.

La cruz sigue siendo hoy una realidad difícil de aceptar. Vivimos en una cultura que busca eliminar todo sufrimiento y evitar cualquier forma de renuncia. Sin embargo, Jesús nunca ocultó que el camino del amor verdadero pasa por la entrega, la fidelidad y el sacrificio.

Pero el cristiano sigue a Cristo hasta la cruz, sabiendo que la cruz conduce a la resurrección. El Señor no abandona a quienes caminan con él. Incluso en medio de las dificultades, permanece cercano y sostiene a sus discípulos.

En este centenario de Antoni Gaudí, su figura nos invita nuevamente a preguntarnos qué significa realmente seguir a Cristo en nuestra vida concreta: en la familia, en el trabajo, en la política, en las decisiones cotidianas y en las dificultades personales. El Evangelio es un camino de vida que transforma el corazón humano.

Quizá la pregunta decisiva no sea si el camino de Jesús es exigente. La verdadera pregunta es si estamos dispuestos a que él sea el protagonista de nuestra vida y nosotros seamos como unos actores a quienes se les pide fidelidad a la misión confiada. Confiemos en él y caminemos a su lado.

Con la bendición y el afecto de vuestro obispo y servidor,

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now