“Si alguien se declara por mí ante los hombres, yo también me declararé por él
ante mi Padre que está en los cielos”. (Mt 10,32)
- Hoy parece difícil mantener la fidelidad a una causa social y aun a la misma fe. ¿A qué se debe esa inconstancia que caracteriza a la llamada “cultura líquida”?
- La historia y la experiencia nos recuerdan la cobardía de algunos cristianos. ¿Se da también entre nosotros esa falta de coherencia?
- Algunas personas se dicen creyentes y, sin embargo, no dan testimonio público de esa creencia. ¿A qué se debe esa actitud?
- Sin embargo, también hay creyentes que, con su palabra y su conducta, dan testimonio sincero de su fe cristiana. ¿Conocemos a algunos de ellos?
- ¿En qué situaciones concretas de nuestra vida familiar o profesional estamos llamados a dar testimonio de nuestra fidelidad al Evangelio?
- ¿Estamos convencidos de que el testimonio a favor de Cristo se manifiesta en la fidelidad a su Iglesia y en la atención a los más pobres y desvalidos?
- ¿Personalmente suelo hacer examen de conciencia para ver las ocasiones en las que me he declarado por Cristo o he dejado de hacerlo?





