“Vivía con las fieras y los ángeles lo servían” (Mc 1,13)
- Solamente en el evangelio de Marcos se encuentra esa referencia al tiempo que Jesús pasó en el desierto. ¿Nos hemos preguntado alguna vez qué puede significar?
- Vivir con las fieras puede significar que Jesús es el nuevo Adán, con el que comienza una nueva creación. ¿Puede alentarnos esa frase a tratar de vivir en armonía con este mundo que Dios ha confiado a nuestro cuidado?
- Por otra parte, cuando nos vemos acosados por las fuerzas inhumanas de este mundo, ¿confiamos en la fuerza y en la gracia de Dios para tratar de sobrevivir?
- Si los ángeles servían a Jesús, reconociéndolo como el Hijo de Dios, ¿no debemos nosotros descubrir la dignidad de todos los hijos de Dios?
- No sería poco descubrir en estos tiempos la dignidad de todos los hijos de Dios. ¿Pero estamos dispuestos a defender a los más débiles de los ataques de las personas y de las leyes que les niegan esa dignidad?
- ¿En qué situaciones sociales o políticas experimentamos nosotros la necesidad de proclamar que un ser humano no es ni ángel ni bestia?
- ¿Me ayuda personalmente esa anotación del evangelio de Marcos para redescubrir mi propia dignidad y la misión que me ha sido confiada por Dios?







