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León XIV presenta la escritura como una vía de encuentro con Dios

Ante cincuenta autores de todo el mundo con motivo del centenario de la Librería Editorial Vaticana, el Pontífice ha defendido el poder de la literatura para ensanchar la empatía humana y reclamar espacios de libertad.

El Papa León XIV he recibido en audiencia a un grupo de cincuenta escritores procedentes de diversas partes del mundo con motivo del centenario de la fundación de la Librería Editorial Vaticana, nacida en 1926. Durante el encuentro, celebrado en un aula adyacente al Aula Pablo VI, el Pontífice ha aprovechado la efeméride para reflexionar sobre la trascendencia espiritual, social y humana del oficio de la escritura.

Un ejercicio de humanidad

El Santo Padre he definido la escritura como un «acto de verdad» y una revelación íntima de las creencias, esperanzas y futuros que el ser humano persigue. En este sentido, León XIV ha advertido sobre la naturaleza de la verdad en los tiempos actuales, recordando un pasaje de su documento Magnifica Humanitas: «la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir». Bajo esta premisa, ha insistido en que el ser humano nunca es dueño de lo verdadero, sino que, por el contrario, «es la verdad la que nos conquista».

Además, ha catalogado la literatura como un profundo «acto de humanidad». Recuperando el magisterio del Papa Francisco y las reflexiones de C. S. Lewis, ha destacado el valor formativo de las letras al permitir a los lectores «ver a través de los ojos de los demás». Según ha explicado León XIV, este ejercicio literario moldea una «empatía imaginativa» fundamental para la convivencia. «Sin esa empatía, no puede haber solidaridad, compartir, compasión ni misericordia», ha afirmado el Papa, añadiendo que sumergirse en historias ajenas nos entrena para «evitar tratar nuestros propios puntos de vista como absolutos».

El rastro de Dios en lo humano

Para el Pontífice, la labor de escribir guarda también una relación directa con lo divino. Apoyándose en las palabras del cardenal Timothy Radcliffe, ha señalado que para los cristianos «nada humano es ajeno a Cristo» y que los grandes dilemas sobre el amor, la libertad, el sufrimiento o la muerte ayudan a comprender mejor la figura de Jesús. León XIV ha asegurado que Dios se manifiesta precisamente en el corazón de las vivencias cotidianas, y ha recordado que «Dios obra en nuestras vidas a través de lo que hacemos y de lo que somos, y a través de las muchas personas que conocemos».

Al concluir su intervención, el Santo Padre no ha querido olvidar las célebres palabras que San Pablo VI dirigió a los creadores en la misa con artistas de 1964: «Los necesitamos». El Papa ha insistido en la urgencia de contar con la fantasía narrativa y la vivacidad de pensamiento de los escritores contemporáneos. «Los necesitamos para crear espacios de libertad y autenticidad, dentro de los cuales la gracia divina pueda hacer resonar la promesa de consuelo y paz», ha concluido León XIV, agradeciendo finalmente a los presentes sus esfuerzos por sembrar «semillas de reconciliación, de encuentro y de amistad» en la sociedad global.

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