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León XIV en el ángelus: «Dios no deja de sembrar, porque el poder de su amor es más fuerte que nuestra debilidad»

El Papa, que pasa sus vacaciones de verano en Castel Gandolfo hasta el 27 de julio, alertó de que «vuelven a soplar los vientos de la guerra» en Oriente Medio y Ucrania y pidió perseverar en el camino del diálogo y la diplomacia.

El papa León XIV rezó este domingo el ángelus desde la plaza de la Libertad de Castel Gandolfo, la localidad a orillas del lago Albano donde pasa unos días de descanso y en la que permanecerá hasta el 27 de julio. Ante los peregrinos procedentes de todas las partes del mundo, el Pontífice comentó la parábola del sembrador que propone la liturgia dominical, que a su juicio describe «la generosidad y la confianza con las que Dios esparce su Palabra en nuestro corazón».

La semilla, explicó, es Jesús mismo, «el Verbo hecho hombre, que dio la vida por nuestra salvación» y que el Padre sigue esparciendo en el mundo. A veces esa semilla encuentra «un terreno duro e insensible» o distraído, reconoció el Papa, pero hay momentos en los que halla «una tierra receptiva y fértil, y entonces se producen milagros de amor capaces de cambiar todo lo demás». Por eso, afirmó, «el Padre no deja de sembrar, porque sabe que el poder de su amor es más fuerte que nuestra debilidad».

Citando las homilías de san Juan Crisóstomo sobre el Evangelio de Mateo, León XIV subrayó que la generosidad de Dios «no es ingenua, sino sabia», porque el Señor «conoce bien el terreno de nuestro corazón mejor de lo que nosotros mismos lo conocemos» y «no deja de creer en nosotros». De ahí su invitación, especialmente en estos días de vacaciones, a dar espacio a la escucha, la lectura y la meditación de la Palabra de Dios, cultivando, junto con el descanso y «la sana diversión», también «momentos significativos de silencio y de oración».

«No permitamos que estos vientos apaguen la llama de la esperanza»

Tras la oración mariana, el Papa volvió a mirar a los conflictos que ensangrientan el planeta. «Por desgracia, vuelven a soplar los vientos de la guerra en Oriente Medio, en Ucrania y en muchas otras partes del mundo, sembrando violencia, terror y muerte y afectando, una vez más, a tantos inocentes», lamentó. «No permitamos que estos vientos apaguen la pequeña llama de la esperanza y de la paz, incluso cuando parece frágil y vacilante», exhortó, y renovó su deseo de que se recorra «con perseverancia» el camino del diálogo, del encuentro y de la diplomacia, «única vía capaz de conducir a una paz justa y duradera».

Con motivo del «Domingo del Mar», que se celebraba este 12 de julio, León XIV dedicó también un recuerdo a los marinos, pescadores y trabajadores portuarios de todo el mundo, marcados por la distancia de sus seres queridos y, en ocasiones, por «el temor ante los conflictos que atraviesan las rutas marítimas».

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