El Papa ha agradecido la fecundidad de los cuarenta y cinco años de la institución toledana y ha animado a sus miembros a seguir siendo «una auténtica obra de referencia eclesial y social».
El papa León XIV ha recibido este lunes, en la Sala Clementina, a los miembros de la Fundación Marsodeto (Toledo), que peregrinan estos días a la sede de Pedro para dar gracias a Dios por los cuarenta y cinco años de su institución. «Es una gran alegría poder recibiros esta mañana […] para dar gracias a Dios por la fecundidad de los cuarenta y cinco años de vuestra institución», les ha dicho el Pontífice al comienzo de su discurso, en el que se ha unido a la celebración y pidió al Señor que siga bendiciendo su trabajo.
El Papa se ha detenido en el carácter callado de la atención a las personas con discapacidad intelectual y parálisis cerebral, que ha definido como una tarea ardua, hecha de «mucho trabajo escondido, que nadie ve y que sólo Dios puede premiar», y en la que resulta gratificante «descubrir, en el rostro de cada persona, al mismo Jesucristo». Ha recordado, en este sentido, las palabras del Evangelio: «en verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,40). Saber reconocer «en las vidas de los más débiles y vulnerables, la mirada de Cristo que nos interpela» es, ha subrayado, algo que «nos hace crecer como sociedad humana y cristiana».
León XIV ha destacado los valores que caracterizan el modo de trabajar de la entidad —«la solidaridad, la defensa de la dignidad humana y la plena inclusión»— y ha agradecido el respaldo de la nutrida representación institucional que acompañaba a la delegación, testimonio, ha señalado, de su compromiso con el bien común.
El Pontífice ha evocado también la figura del sacerdote don Marcelino Casas Puente, que hace más de cuatro décadas «puso en marcha lo que entonces parecía un sueño y que hoy contemplamos como un hecho: que ninguna familia donde hubiese una persona con discapacidad intelectual quedase desamparada».
Nacida en 1980, la Fundación Marsodeto es un movimiento de familias que agrupa a dieciocho asociaciones de la provincia de Toledo y atiende, a través de sus servicios, a 2.742 personas con discapacidad intelectual y a sus familias.
El Papa ha enlazado la misión de la Fundación con lo que ya había señalado en su reciente visita a España: «el amor de Cristo nos empuja hacia los hermanos (cf. 2 Co 5,14) y la caridad y la solicitud con que respondemos a sus impulsos son la prueba de nuestra fe». Y ha concluido encomendando a sus miembros a la protección maternal de María Santísima, para que su labor «siga siendo una auténtica obra de referencia eclesial y social».





